Durante los últimos meses hemos venido monitoreando el progresivo retroceso de las reservas de humedad en una gran porción de las provincias del centro de la región pampeana. Luego de transitar uno de los otoños más secos de los últimos 40 años, era natural prever un riesgo aumentado de sequía o reservas muy ajustadas para esta altura del año.

La implacable sequía que afecta el noroeste de SF y vastos sectores de las zonas agrícolas del NEA, han complicado de manera extrema la disponibilidad de pasturas y forrajes para la ganadería, comprometiendo también los recursos hídricos para uso humano. Esta lamentable situación se esta desplazando hacia zonas trigueras de CB, SF y ER. Esto puede apreciarse con facilidad en el mapa de reservas superficiales para trigo, como resultado del balance hídrico calculado a las 9 hs de ayer.

La distribución de reservas superficiales que muestra el mapa, presenta un panorama que diferencia las zonas trigueras del sur con las del centro. Esta diferenciación se ha consolidado conforme transcurrieron los meses de invierno, observándose sobre el este de BA y gran parte del este de ER una notable recuperación del perfil de humedad.

Desde el sur de BA las reservas de humedad se van ajustando hacia el norte, volviéndose escasas sobre el extremo norte en el límite con las provincias del centro. Justamente la franja triguera de las provincias del centro, transitan esta fecha con reservas superficiales muy empobrecidas. Esto posiciona a esta campaña con una marcada dependencia de la vuelta perentoria de las lluvias en septiembre. Las próximas tres o cuatro semanas seguramente serán de tránsito complejo para los trigales del centro, principalmente para aquellos mas adelantados.

Los pronósticos de corto y mediano plazo tienden a marcar una continuidad de las precipitaciones sobre el sur y este de BA o en zonas de la Mesopotamia. Esto deja afuera los sectores mediterráneos.

No existen elementos de escala global que puedan considerarse adversos a la natural mejora pluvial que trae la transición estacional. Deberemos estar atentos a la vuelta de la circulación del norte y noreste, y de su persistencia. Las zonas mediterráneas quedan ligadas al reestablecimiento de esta circulación y la mejora consiguiente de los flujos de humedad. Este es el primer paso que debe concretarse para avizorar el comienzo de las lluvias de primavera.

Por CCA - exclusivo Agrositio.com