El dólar se está recomponiendo. Su aumento respecto al euro y a otras divisas afecta al mercado de granos.
El papel que han jugado los fondos financieros en el mundo y, muy especialmente, en EE.UU, es gravitante. No quedaron como actores pasivos. Ellos comenzaron a ingresar al mercado de commodities agrícolas, en el año 2005, como respuesta a lo que divisaba. Es que la economía estadounidense empezaba a mostrar flancos débiles.
Y así a lo largo de los años subsiguientes, el ingreso de estos fondos han contribuido a la mejora de los precios agrícolas.
En los primeros seis meses de este año, su rol fue evidente. Por ello, las subas de fueron tan acentuadas. No olvidemos que su comportamiento representa, usualmente, la acentuación de las tendencias que marcan los factores fundamentales.
Pero ahora el dólar está cambiando el cuadro. La expectativa general ya no es
negativa. El dólar patea, hoy por hoy, en contra de los precios agrícolas.
También lo hace la baja, que se viene observando desde hace unos cuantos días, en el precio del petróleo.
A todo ello hay que agregar la mejora en el clima de EE.UU, en cuyas zonas agrícolas se nota una reversión muy favorable en los cultivos, algo que, hasta hace pocos días, costaba imaginar.
Como vemos la oferta de los granos, sobre todo de la soja y el maíz, se ha puesto nuevamente en una situación de relativa holgura, desde el hemisferio norte. Al menos, por ahora, ya que todavía falta para que se vaya definiendo el volumen.
Como la situación en EE.UU. está dando muestras de cierta reversión, pareciera que los fonos están empezando a abandonar las posiciones tomadas. Además ellos están tomando conciencia de que la producción en el hemisferio norte no va a ser baja, como se pensaba antes.
Por el lado de la demanda, se advierte una merma. Por una parte China está a la espera. Este país no es un “Don Nadie” pues representa más del 40% del comercio mundial de poroto de soja y cerca de una cuarta parte del comercio internacional de aceite de soja.
Mientras transcurran los juegos olímpicos, la actividad industrial en general, y la producción de subproductos, en particular, China va a estar restringida por decisión de las autoridades del país.
Además, una vez pasada la euforia de los mercados, los países importadores se han llamado a reflexión a fin de aprovechar la baja. Y así hoy por hoy están más prudentes a la hora de importar, sobre todo en lo que se refiere a soja.
Es una lástima. Nuestro país, tiene gente que no come ni deja comer. Los mejores precios externos, en plena cosecha no pudieron capturarse. Ni los productores ni el Gobierno aprovecharon el encuadre favorable.
¿Qué puede pasar de ahora en más? Linda pregunta…¿no?
A fin de no quedar como evasivos, nosotros podemos sostener que las condiciones internacionales todavía siguen vigentes para precios relativamente sostenidos, por un buen tiempo.
Pensemos: los fundamentos alcistas del consumo proveniente de Asia y los problemas ligados a los biocombustibles están en el mundo. No desaparecieron, están allí. A la espera, para saltar.
Además el dólar puede mejorar… pero no tanto.
En tal caso, no debería haber una abrupta caída en los precios.
Es más, no sería descartable un moderado rebote. Sí… es probable un rebote, apenas comiencen a despejarse los problemas citados.