Todavía, se vislumbra un mercado internacional favorable, pese a las bajas que ha sufrido, ya que se siguen manteniendo los factores mundiales que han impulsado los precios desde enero.

Pero acá en la Argentina, la cuestión no ha mejorado tanto, como muchos creen.

Siguen apareciendo luces amarillas que anuncian la posible llegada de las rojas.

Desde el Poder Ejecutivo, los signos que se notan no son tranquilizantes.

Cuando uno advierte el comportamiento de la dirigencia actual, se pregunta si es posible que cambie su forma de actuar, dadas las señales para que así lo haga. Puede ser que sí lo haga, pero también –y quizás sea lo más probable- es que persista en lo mismo, porque ello está en su naturaleza.

Este pensamiento trae a la memoria la fábula del alacrán y la rana.

Un alacrán, en una pequeña isla, debía cruzar el río. Al ver a una rana, le gritó:

-Llevame sobre tu lomo hasta tierra firme… Si no lo hacés, voy a morir ahogado…

La rana le contestó:

-No… no puedo llevarte, porque me vas a picar y, entonces, moriré…

- Prometo -dijo el alacrán- no picarte con mi aguijón…

La rana asomó la verde cabeza fuera del agua y le dijo:

-No, no puedo creerte… Me me vas picar… En definitiva, sos un alacrán…

-¡No!! -respondió el alacrán- ¡No te voy a picar! ¡Lo juro! No te das cuenta que si te picara, moriría yo también porque nos hundiríamos los dos.

-Está bien -dijo la rana- Acepto tu palabra.

Así, estuvieron nadando varias horas, cuando de repente la rana sintió un fuerte dolor en la nuca. Era un dolor agudo, adormecedor… La rana se dio cuenta del ataque y, en el último instante de lucidez, alcanzó a preguntar:

¿Por qué me has picado? Moriremos los dos…

Y mientras ambos se hundían, el alacrán contestó desesperado:

-Perdoname… No pude evitarlo, soy un alacrán…vos misma lo aseveraste.

¿Se puede tomar esta fábula para entender la actitud del gobierno?

Es cierto que ha habido señales de cambio. Pero, también, es cierto que las hubo de persistencia en el error; en la negación a negociar, y a consensuar.

Por ello, un escenario de alta probabilidad es el que se basa en alguna vuelta de tuerca sobre las retenciones. ¿Quién se anima a decir que la cosa va a quedar así.

La pregunta entonces sería: ¿se viene alguna nueva resolución para elevar las retenciones?

No podemos adivinar, pero sí contemplar posibilidades. Y ésta es una. Es factible que algo nuevo se asome en el horizonte.

Para afirmar ello, reparemos que no todo ha sido llevado al 11 de marzo. Por ejemplo, el biodiesel ha quedado con la retención del 20% y un reintegro del 2,5%, cuando antes eran del 5% y del 2,5%.

Otra más. La alícuota nominal y efectiva del aceite bruto de soja es el 32%.
Pero, la alícuota nominal del biodiesel equivale a 17,5%, en tanto que la efectiva es del 14,9% al no tener este último precio FOB oficial.

Respecto al aceite/biodiesel el diferencial efectivo, antes de la 125, era muy conveniente para el biocombustible. Está bien que después de la derogación la cosa se puso peor pero, ahora, también lo está.

Hay un cuadro muy incierto. Las normas vigentes son complejas y afectan el desarrollo del mercado.

El sistema no automático para registrar las ventas externas, que depende de una autorización de la ONCCA, es sumamente lento e ineficiente.

Así las cosas, con un panorama lleno de escollos, el mercado no lograr operar como corresponde.

Para quien dude de lo dicho, le sugerimos mirar el cuadro que sigue. Allí salta con toda claridad la baja en el volumen de negocios, entre el año pasado y el presente.

Estas líneas no son para alarmar. Pero sí lo son para mantenernos alertas. Para tomar recaudos.