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Se terminó el misterio: el oficialismo se encuentra en estos momentos presentando en la Comisión conjunta de Agricultura y Presupuesto el proyecto de ley sobre las retenciones. Finalmente las “correcciones” fueron las que se venían anunciando estos días: aumentar el límite de las compensaciones será de 750 toneladas, aunque con una perversa limitación: los productores deberán acreditar una propiedad de 350 hectáreas en la zona extra pampeana y 150 en la pampeana. La jugada del oficialismo es sum

Se esperaba que esto ocurriera ayer, cuando se reunió la comisión. Pero el oficialismo le puso misterio y expectativa al empezar la reunión del miércoles sin haber presentado el proyecto, y luego suspenderla sorpresivamente.

Durante todo el día de hoy la ola de rumores se hizo gigantesca. El encendido discurso de Néstor Kirchner de hoy al mediodía en la sede de la Unión Obrera Metarlúrgica alimentó las especulaciones.

El foco de atención estuvo puesto sobre el bloque del SI y especialmente sobre su presidente Eduardo Macaluse. La hipótesis era que los nueve votos del SI eran absolutamente necesarios para que el oficialismo llegara a los 129 legisladores que le brindaban la mayoría. El hecho de que durante el mediodía hubiera sesionado la comisión de Legislación General para darle despacho de comisión al proyecto de arrendamiento de Macaluse,  siguió sembrando las dudas. Muchos aseguraban que esa era la moneda de cambio para el voto de los ex Ari.

Pero la presión mediática, hizo que, apurados e propio Macaluse y de su compañero de bloque Carlos Raimundi, repitieran las aclaraciones sobre que no había posiblidad alguna  de que ellos votaran con el oficialismo si no había un consenso mayor.

Esto esperanzó a algunos que suponían que sin los votos del SI el oficialismo no estaba en condiciones de llegar al número. El hecho de que la reunión de la comisión de Agricultura se hubiera postergado de las 10 de la mañana a las 14  y luego hasta las 16, reforzó los argumentos de quiénes apostaban sobre las dificultades aritméticas del oficialismo.

Pero minutos antes de que comenzara el plenario de la comisión donde la oficialista Patricia Fadel (que seguramente tendrá problemas con sus familiares productores en Mendoza) finalmente leyó el proyecto del oficialismo, fuentes cercanas a Agustín Rossi aseguraban que la conducción del bloque había llegado al número necesario. Otras fuentes de la Cámara afirmaban que el giro se había dado cuando la responsabilidad de asegurar la mayoría se trasladó de las manos de Rossi a las del experimentado José María Díaz Bancalari.

Igualmente, las fuentes cercanas a Rossi no descartaron introducir alguna modificación extra aún cuando el proyecto tenga despacho de comisión “Hay tiempo, se puede modifica hasta en el propio recinto, la prioridad es sumar el mayor consenso posible”.

Pero, más allá de las palabras, la verdad quedó plasmada en el proyecto del oficialismo. Finalmente se cedió poco y nada. Los artículos 1 y 2 del proyecto que había enviado el poder Ejecutivo quedaron intactos. Se ratifica la resolución 125 y se sigue manteniendo la potestad del Ejecutivo para imponer derechos de exportación. Y tampoco se toca el polémico fondo de redistribución social.

Luego, más allá de que durante toda la semana se había especulado con que las compensaciones se podrían extender hasta las 1.000 toneladas, finalmente el proyecto se fijó en 750 toneladas. Solo 250 toneladas de mejora comparadas con el sistema vigente.

Además, el proyecto incorpora un punto perverso: las compensaciones podrán ser cobradas solo por aquellos productores que acrediten poseer no más de 150 hectáreas en la zona pampeana y 350 en la zona extrapampeana. En los mejores campos de la zona núcleo los rindes se ubican en los 35 quintales por hectárea,  es decir 3,5 toneladas. Así el productor más eficiente de 150 hectáreas en la mejor zona del país  solo puede aspirar a cosechar, razonablemente, unas  530 toneladas. Esta sencilla cuenta desnuda que la supuesta mejora que plantea el proyecto del oficialismo es una falacia dialéctica.

Las consecuencias son previsibles. Ninguna de las entidades del campo aceptarán el proyecto y esto caerá como un balde de agua fría sobre los productores y los autoconvocados. ¿Está garantizado la vuelta del conflicto?  Todo indicaría que sí.