Los resultados de la comparación se clasifican en categorías, teniendo en cuenta para la estadística la serie de datos1973-2007. El análisis se realiza teniendo en cuenta como cobertura una pastura.

La clasificación de humedad presenta pocas variantes respecto de la situación de principios de junio. A pesar de que sobre vastos sectores de BA y LP se han observado precipitaciones normales a abundantes, la deficiencia de pluviales que se arrastraban del bimestre anterior no ha permitido que las reservas modifiquen sustancialmente su clasificación. La excepción se plantea sobre el centro este de BA, la cuenca baja del Salado en general, donde las lluvias han sido suficientes como para recomponer las reservas hasta los valores normales. Teniendo en cuenta esto, es razonable estimar que, a gran escala, la demanda de agua de los suelos para normalizar el perfil de humedad se ubicaba en un piso de los 60 milímetros. Los suelos saturados e incluso los excesos hídricos que se observaron temporariamente sobre el centro este de BA, son normales para esta época.

Debemos reconocer, que es lógico que la clasificación de humedad presente un claro dominio de la categoría más baja si consideramos el comportamiento pluvial del otoño. También es necesario aclarar que en esta vasta región las reservas no son necesariamente insuficientes para el avance de las siembras. Por ejemplo, sobre el sudeste de BA, las reservas son adecuadas para la implantación sin embargo en esta época del año el perfil debería estar mucho más holgado de humedad.

El atraso en las siembras trigo respecto de la campaña pasada es muy evidente debido al riesgo que imponen las ajustadas condiciones de humedad. Este riesgo que puede considerarse habitual, es potenciado por la coyuntura política promoviendo un panorama ciertamente complejo para completar la menguada intención de siembra de este año. En la provincia de BA se ha sembrado un 31 por ciento del área estimada contra un 44 que se observaba para esta fecha del año pasado. En otras provincias los guarismos son: LP 55/60; CB 51/85; SF 28/83; ER 29/64. Particularmente y si bien la brecha es importante, la provincia de BA seguramente mostrará un fuerte avance de las siembras durante julio. Por otro lado, las provincias del centro presentan atrasos difíciles de revertir aún con corrimientos hacia ciclos cortos. Las estimaciones que presentan un área potencial de 4.85 millones de ha son, dentro de este contexto, optimistas. Con estos datos, no es aventurado estimar que la merma de la producción tendrá un piso en los 2 millones de toneladas.

Para principios de julio del año pasado, la campaña triguera a nivel nacional contabilizaba un avance que superaba el 60 por ciento de la intención, 20 puntos por encima de lo que se observa en la actualidad. Si bien es cierto que la escasez de lluvias de principio de otoño ya había puesto un sesgo al normal progreso de la actual campaña, no es menos cierto que el extendido conflicto con el gobierno y el notable aumento de los costos, han constituido la otra traba para el avance de las siembras.

De esta manera, Argentina se contará entre los pocos países del mundo que verán una marcada merma en su producción. Si bien difícilmente esta coyuntura complique al mercado interno, pueden generarse inconvenientes para satisfacer las demandas brasileñas. Solo rendimientos inusualmente altos pueden cambiar un escenario muy ajustado, que se instala con un fuerte grado de previsibilidad. Dado que las siembras se están realizando con una fuerte economía de insumos, el clima de principios de primavera será definitivo para la estimación de la producción triguera.

Por CCA - exclusivo para Agrositio.com