Entre el alivio y la sensación de haber quebrado, cuando menos en parte, la férrea intransigencia del oficialismo en su conflicto con el agro. Así reaccionaron los principales referentes de la oposición luego del envío al Congreso de la resolución que estableció el sistema de retenciones móviles, anunciado por la presidenta Cristina Fernández de Kirchner en la Casa Rosada.
Referentes de Pro, la Coalición Cívica, la UCR, dirigentes de centroderecha e izquierda coincidieron en aprobar la medida, pero criticaron la "demora" del Gobierno en remitir la discusión sobre las retenciones al Parlamento y adjudicaron el cambio a "la movilización popular".
"Es un alivio. Una decisión que descomprime la tensión en la que estábamos. Esperamos un debate serio y amplio, y que se genere la discusión sobre la política agropecuaria", afirmó el jefe de gobierno porteño, Mauricio Macri, quien horas antes había criticado el acto en la Plaza de Mayo que el kirchnerismo hará hoy.
"Lograr que el Gobierno cumpla con la Constitución es un gran triunfo de las movilizaciones populares y de la oposición", agregó Federico Pinedo, principal espada macrista en la Cámara baja. El ex gobernador de Córdoba José Manuel de la Sota fue muy duro con Néstor Kirchner: lo calificó como "un monumento a la intolerancia" y sin anestesia afirmó: "Es tiempo de su retiro y de que la Presidenta gobierne libremente".
Habitualmente crítica, Elisa Carrió prefirió ayer ser escueta. "Para no regresar al pasado y tratar de mantener la unidad de la Nación hay que guardar silencio", afirmó a LA NACION la dirigente. Cerca de ella coincidieron en desconfiar de la medida, e incluso la diputada Patricia Bullrich la calificó como "una provocación". Su aliada radical Margarita Stolbizer se mostró conforme. "Al reconocer el pecado original y enviar el proyecto al Congreso, la Presidenta ha retrocedido sobre sus pasos".
Paso adelante
Desde el socialismo, Héctor Polino calificó la decisión de Cristina Kirchner de "inteligente". Desde el bloque parlamentario socialista, Silvia Ausburger (Santa Fe) y Roy Cortina (Capital) elogiaron, pero pidieron "que se convoque a las entidades del agro a debatir".
"El Gobierno dio un paso adelante. Ahora, todos vamos a poder saber qué representante del pueblo está a favor y cuál está en contra del campo", advirtió el diputado bonaerense Francisco de Narváez (Unión Celeste y Blanca).
Tras el discurso de Cristina Kirchner, 19 senadores opositores coincidieron en destacar que la discusión en el Congreso fue un reclamo de la oposición desde el primer día del conflicto y en reclamar la suspensión de la resolución 125 del Ministerio de Economía, tema que solicitarán discutir hoy en el recinto de la Cámara alta.
"Tuvo que salir tanta gente a la calle y pasar tantos días de conflicto para que el Gobierno se diera cuenta de que era el Congreso el ámbito para discutir tributos", sostuvo Ernesto Sanz (Mendoza), jefe del bloque radical en la Cámara alta.
"Este es un triunfo de todos los ciudadanos y de todos los que bregamos porque fuera el Congreso el ámbito de discusión de las retenciones", se alegró Hilda González de Duhalde (PJ disidente-Buenos Aires). Para el ex presidente Adolfo Rodríguez Saá, "hay que suspender con toda urgencia la resolución 125; si así no se hace, nos limita los tiempos para la resolución parlamentaria".
Desde la izquierda, Vilma Ripoll (MST) pidió "una gran marcha federal al Congreso cuando trate el proyecto". Fernando "Pino" Solanas recurrió a la ironía. "El Gobierno demostró tener menos cintura que un pavo, al esperar más de 90 días para acordarse del Congreso."
Por Jaime Rosemberg
De la Redacción de LA NACION