Por un lado se critica a los pools de siembra por su alto impacto en la estructura productiva. Tanto por la rentabilidad que tienen, como por el desfasaje que producen en la estructura de costos y en sus decisiones de producción a los propietarios de tierra.

Señores, vean la historia del campo argentino, y mediten. El Estado siempre estuvo tibiamente involucrado para favorecer el desarrollo, y por eso los financistas del progreso fueron otros. Empezaron en el siglo18 los inmigrantes, pero no solos. En libras esterlinas se ofrecía formar pools para comprar desiertos fiscales que serían transformados en zonas productivas, cruzando el océano allá en sud américa. De vacunos primero, con ovinos después para que “el pampa” no se los llevara en los malones, en alfalfares con el cambio del cuero por la carne mas tarde y en agricultura finalmente.
El estado hacía poco, pero por lo menos era inteligente regalando o vendiendo a bajo precio lo que no servía o no sabía aprovechar. Tierras fiscales a bajo precio la legua, tierras linderas a cambio de ferrocarriles, permisos para hacer colonias. Pero también en esa época el privado tenía problemas de seguridad (malones), de transportes, de puertos, de caminos. Un Estado flaco pero inteligente, que ante la inmensidad del desafío, dejaba hacer.

Posteriormente y siendo evidente el impacto, lúcidas mentes pensaron bancos para que el Estado promoviera el desarrollo. Pequeño ante la inmensidad de las necesidades, pero gesto al fin. Y como no alcanzaba, otra vez los privados, formando cooperativas logran tener financiación, insumos, seguros. Empiezan a hablar de luz eléctrica, de comunicaciones. Son los colonos que, de trabajar para los terratenientes (si, esos primeros visionarios que antes de ser culpables de tener dinero y hectáreas, tuvieron la valentía de ir sin nada a vivir en la nada para producir algo). Y los colonos eran franceses, piamonteses, vascos, gallegos, dinamarqueses, irlandeses …… Pero ¿fue el Estado ó el conjunto de ellos en asociaciones los que promovieron el gran desarrollo?

Y últimamente, ¿quién fue? ¿El Estado, quien no sólo prestaba poco sino que se dedicaba a exacerbar las tasas de interés como primer demandante de fondos, o los privados?
Los pools de siembra nacieron como una herramienta de gestión, con la escala posible de sobrevivir a los altos costos argentinos. Costos no solo financieros, sino también operativos. Porque en Argentina no es barato comprar ni fácil vender en pequeñas cantidades, como tampoco contratar gente o declararle al Estado los impuestos, tasa y cargas que se deben pagar. Hace muchos años que en Argentina quien produce, pierde. Salvo, por supuesto, que tenga gran escala, le regalen mercado ó tenga plata pública en condiciones privadas.

La segunda falacia es la argumentación de que acá se esta discutiendo la propiedad de 750 millones de dólares de unos pocos 20 beneficiados, millones obtenidos por una situación de beneficio extraordinario. Sin siquiera detenernos en que se trate de 750 o más, y si ellos son 20 o menos, ¿cuál es el principio rector?
Mi primera reacción sería:
- ¿y?, ¿acaso no pueden ganar con lo que produjeron?

Por supuesto que con un poco mas de educación y seso, debemos explayarnos.
¿Acaso el Estado tiene mas derecho que “unos 20” para apropiarse de ése plus?
¿Esta claro que cuando uno produce en la Argentina está expuesto al criterio del Estado “ex post”, o esto es una norma que no habían leído cuando sembraron?
Podemos decirle hoy a Bill Gates que nos olvidamos de cobrarle impuestos por la desvergonzada fortuna que tiene, y que, lamentablemente, nos debe el 54%, o no el 37% pero escalonado, aunque bueno, para computadoras pequeñas el 34%….. Que ridículo que suena.
Pero hay más. Como propio Estado, debo autorregularme, y si quiero excepcionalmente confiscar esos fondos, primero debo demostrar que soy capaz de gastarlos mejor (en términos sociales) que esos 20 “vivos” que se los quieren guardar. Será para un fondo anti-cíclico, para un plan de hospitales y escuelas, para infraestructura relacionada al agro (léase puertos o caminos) etc., pero será bien destinado y controlado.

De no ser así, para cualquier mente antimercado como la que prevalece en estos tiempos en el Estado, pasaríamos de ser robado por unos 20 ladrones a ser estafados por un Alí Babá.

Por Ing. Ignacio Murtagh