En lo que respecta a las cotizaciones FOB, en puertos de la Argentina, estas superan los u$s 500 por tonelada.
De hecho, la semana pasado estuvo en u$s 510.
Mientras el dólar siga debilitado en el mercado mundial de divisas, es prácticamente imposible que caiga. Entonces, tenemos por delante un tiempo para aprovechar todos, gobierno y campo, y por lo tanto el país entero.
Los valores son buenos. Lamentablemente, no pueden ser capturados por la cuestión política y por el conflicto derivado.
El FOB de harina y/o pellets de soja se encuentra en un nivel muy interesante. Está próximo a u$s 410 la tonelada. A su vez el aceite también se halla en una buena posición al registrarse valores cercanos a u$s 1.380 por tonelada.
Con el nuevo cuadro de retenciones, la cosa se pone dura de tragar. En lo que hace al poroto de soja, los u$s 510 implica un derecho de de exportación de más del 44%. Una alícuota claramente confiscatoria.
En tanto el conflicto sigue su marcha. A consecuencia de ello, las terminales
portuarias no han recibido cargas y las
fábricas tampoco.
La situación en los puertos y en el mar y el río en general es caótica. La cantidad de buques graneleros en espera sigue aumentando.
De acuerdo a lo que logramos recabar habría cerca de 25 barcos de gran tonelaje en rada.
Imaginen los costos que esto acarrea.
Mientras tanto las normativas para exportación siguen su curso férreo, por lo que hoy es mucho más complejo realizar ventas al exterior. Este problema no es menor ya que puede ser interpretado como una herramienta artificial que obstruye el norma desenvolvimiento del comercio internacional. Así las cosas, no sería de extrañar que en algún momento la Argentina sea denunciada ante la OMC.
En tal caso, en flor de lío nos meteríamos.
El río por donde la Argentina está nadando es cada vez más turbio. Y no lo es por fenómenos naturales sino por la acción de los propios ciudadanos, con el gobierno a la cabeza, que día a día acentúa las diferencias.
Si no somos capaces de unir voluntades por una meta común, no somos una nación.
Ahora, el agro debe estar unido. No hay lugar para rencillas internas.
De no ser así, perderemos todos.