Y hoy por hoy, nuestra querida Argentina, es lo más parecido a ese reino del
revés. Porque si vemos lo que ocurre en el sector agropecuario, notaremos que
las medidas económico-financieras que se vienen tomando en los últimos tiempos,
son exactamente contrarias a las que impondrían los países que quieren crecer y
que apuestan a que sus ciudadanos vivan una vida mejor. Las retenciones móviles
a las exportaciones —tema urticante por demás— son la mejor muestra de cómo se
deben hacer las cosas para que un país no tenga oportunidad alguna de competir
en el mundo. Todas las naciones que quieren expandir sus fronteras, buscando
ganar nuevos mercados y lograr mejoras económicas a través de mayor ingreso de
divisas, hacen exactamente lo contrario. Promueven las exportaciones, hasta el
punto de llegar a subsidiarlas. Como indican los manuales de séptimo grado, es
importantísimo lograr que los ingresos de dinero sean generados en otros países,
así entran dólares que no fueron producidos aquí. Es el viejo axioma: “No nos
saquemos el dinero entre nosotros”. Por eso la importancia que tiene el turismo
en la economía de cualquier ciudad, región o país. Pero hacemos lo contrario,
intentamos que el mercado interno crezca, pero tratando de controlar los
precios, sin considerar que sería más sencillo crear trabajo, y de esta forma
dar más posibilidades a la gente de ganar dinero y así gastarlo en nuestro país.
Además, estas medidas anti-exportaciones hacen que el productor agropecuario
tenga menos oportunidades de hacer su negocio rentable. Porque hoy, los
chacareros pagan sus insumos al equivalente de un dólar de $ 3,10, y su
producción la venden a un valor equivalente a $ 1,80. Y aquí está lo simpático
de la situación. Al existir las retenciones moviles, todo se nivela hacia abajo,
en lo que respecta a valores del comercio de los productos agropecuarios. Porque
no se puede decidir vender al mercado interno a un precio, que supuestamente
debería ser mayor al precio que pagarían los exportadores. Como siempre se hace
en nuestro país, todo se nivela hacia abajo. Pero también bien sabemos que estas
benditas retenciones a las exportaciones vinieron para quedarse, al menos
durante el transcurso de este Gobierno, que ve en ellas una fabulosa fuente de
ingreso de dólares a sus arcas. Se cobran enseguida, con seguridad y tienen la
garantía de que al menos por año, el sector agropecuario le generará un ingreso
al fisco, equivalente a la espectacular cifra de más de 10.000 millones de
dólares al año. Y este es sólo un tema.
Porque si hablamos de la inseguridad rural, veremos que nadie hace lo que
tendría que hacer. El Estado no cumple su rol de brindar la seguridad necesaria
para poder vivir en los campos. Si los impuestos se cobran para que después
vuelvan al pueblo a través de todo eso que hoy el estado no nos dá, como es
educación, seguridad, atención médica y un escenario jurídico confiable. Muchos
se preguntan (sin querer ser golpistas) ¿No sería mejor que no los cobraran?
Después, algunos sesudos, analizan porque los jóvenes huyen a las ciudades en
búsqueda de mejores horizontes. Si no te dejan producir, no tenés libertad de
mercados, no hay financiación, las políticas que atañen al sector son
generalmente de corto plazo, y si además te oprimen con una fuerte presencia
impositiva, es lógico que muchos piensen en dedicarse a otra cosa.
Pero aquí cabe destacar lo que ocurre en nuestro bendito país, donde a pesar de
todo, los productores agropecuarios siguen generando récords de producción,
siguen apostando al futuro, siguen invirtiendo en nuestro país, siguen poniendo
en peligro su capital, sus familias y su propia salud. Esto también es de
nuestro reino del revés. En cualquier otro lugar del mundo, con el escenario que
hemos marcado, los chacareros terminarían haciendo cualquier otra cosa, menos
producir. Resultó simpático (?) ver a nuestra Presidenta hablar en Italia sobre
que se debe hacer para producir más, para terminar con el hambre en el mundo,
atacando sin nombrarlo al sector productivo argentino, intentando demostrar que
nuestro país recorre en la actualidad un camino de crecimiento continuo.
Lamentablemente todo lo dicho suena a un discurso que podría considerarse como
avieso y falaz.
“Me dijeron que en el Reino del Revés nadie baila con los pies, que un ladrón es
vigilante y otro es juez y que dos y dos son tres...”.
Pero atención, esto lo dice la canción de Maria Elena. ¿O creyeron que estaba
hablando de nuestro país?
* El autor es analista Agropecuario