Hay que retroceder unos cuarenta años para encontrar en la estadística un antecedente que muestre un déficit de precipitaciones que tome prácticamente sin excepciones las principales zonas agrícolas del país.

Las lluvias del mes de mayo favorecieron a los partidos costeros del sur y el este de BA, perdiendo presencia a medida que nos adentramos en el continente. Una excepción favorable se observó sobre el sudoeste de BA y sur de LP, donde acumulados de entre 20 y 30 milímetros permitieron generar mejoras parciales que alientan una perspectiva algo más favorable para las siembras.

Dentro de este período, la zona más activa en cuanto a precipitaciones se ubicó en el sur de Brasil. Los sistemas precipitantes que allí se desarrollaron extendieron su influencia hacia el centro este y sudeste de Corrientes, proyectándose también hacia el noreste entrerriano, donde llegaron a acumularse unos 60 milímetros. Fuera de este sector y salvo excepciones muy puntuales, la zona núcleo triguera tributaria de Rosario, solo ha recibido lluvias ligeras o lloviznas.

La vasta extensión del comportamiento deficitario de las lluvias es lo que vuelve singular a este año, justo cundo las siembras de trigo en la franja central deben intensificarse. La probabilidad de que se de un evento de esta naturaleza es muy baja.

Como consecuencia de la falta de lluvias, las reservas lentamente han ido retrocediendo en forma generalizada. La categorización de las reservas resulta en un contundente predominio de la clase más baja. Incluso sobre las zonas del sur de LP y sudoeste de BA, donde las últimas precipitaciones han aliviado las deficiencias superficiales, la clasificación de humedad del primer metro de suelo se mantiene en la categoría muy por debajo de los valores normales.

El riesgo agroclimático con que se inicia la actual campaña de granos finos es elevado. En muchos sectores la implantación seguramente se llevará adelante con un nivel de reservas muy ajustado. A la coyuntura climática se le suma el aumento de precio de los insumos y el prolongado conflicto que lleva adelante el gobierno. Estos indicadores parecen fortalecer las estimaciones de un área sembrada que se ubicaría por debajo de las 5 millones de ha.

El patrón conducente impone condiciones meteorológicas de escala regional que experimentará cambios lentos durante el mes de junio. Los períodos más húmedos se caracterizarían por dejar lluvias ligeras o lloviznas, siendo poco probable que se observen precipitaciones copiosas capaces satisfacer las necesidades hídricas. Sin embargo, las mejoras parciales pueden ser suficientes como para promover una recuperación en la humedad superficial. Este escenario tiene mayor probabilidad sobre el este de la provincia de BA.

Por CCA - exclusivo para Agrositio.com