Una de las cuestiones que más llama la atención a muchos de los que seguimos el conflicto, es la “lógica del poder”. Es sorprendente ver que quienes nos “representan” son capaces de no escuchar ni prestar atención a semejante reclamo. Como basándose en el uso de la caja siguen manejando voluntades a todo nivel y se sienten súper poderosos.
¿Es posible que con la plata puedan mantener cohesionada la alianza gobernante, sin importar lo que piensa una gran mayoría? ¿Pueden sostener un gobierno que ataca a la producción y reparte los fondos públicos discrecionalmente?
Los que más cerca del poder están opinan que, efectivamente, con recursos ilimitados pueden hacer lo que quieran con el país y su gente. Por otro lado, están lo que menos participan en política y viven más de cerca la realidad, entendiendo que un país normal no debería poder manejarse solamente con “la Caja”.
La estrategia del Gobierno es mostrarse tranquilo, sólido y seguro de los últimos anuncios, dejando que el campo sufra el desgaste del conflicto. Están convencidos de que el sector no podrá sostener la protesta y caerá de rodillas. El argumento es que los ruralistas se irán debilitando con el correr del tiempo y perdiendo apoyo de la ciudadanía en general. Muchos afirman que el ex presidente siempre triunfó con este tipo de estrategias y que, cuando se enoja, es capaz de todo.
Analizándolo desde otro punto de vista, surgen bastantes interrogantes: ¿Es posible que el Gobierno soporte un conflicto extendido en el tiempo con el sector agropecuario y todo el interior? Mientras se desarrolla el conflicto, el país y su economía siguen su curso. La inflación llegaría a 25% anual, el Central sigue utilizando reservas para bajar el dólar, la economía se enfría indefectiblemente, la oferta de productos básicos y energía tiende a bajar por falta de inversiones, nadie en el mundo le presta plata al país excepto el “Tío Hugo”, el interior está totalmente parado y con su gente muy enojada, hay problemas energéticos serios, etc.
Además de esto, hay una crisis política con gobernadores y referentes
peronistas que se pusieron en la vereda de enfrente al Gobierno, y la oposición
actuando acertadamente, acompañando al interior. Todo esto demuestra que la
situación de los poderosos no es tan cómoda y puede tornarse insostenible si no
cambian y buscan consensos de ahora en adelante.
La gran virtud de los que dirigen el reclamo del campo fue ir mutando hacia nuevas formas de protesta. La aparición en escena de los camioneros en la ruta, realizando cortes totales, es una señal de alerta y posiblemente marque la necesidad de salir de las rutas y seguir en estado de alerta y movilización con nuevas formas de protesta. El campo y el interior no pueden aflojar en este momento, pero deben evitar roces y peleas que los dividan y los alejen de la sociedad.
El sector ganadero sobrevive al desaliento que generan todas las intervenciones gubernamentales. Esto no es nuevo, como tampoco lo es que las vacas gordas vayan a faena, por más que estén preñadas. No se cumplió bajo ningún aspecto el acuerdo que habían firmado las entidades con el Jefe de Gabinete. Se aprobaron menos de la mitad de los ROES que se presentaron y corre riesgo el cumplimiento de la cuota Hilton. Con los precios de los fertilizantes y otros insumos, la idea es bajar algo el uso de tecnología y producir menos a menor costo. El sector frigorífico está muy complicado, con muchos operarios cesanteados. Habrá que esperar a que termine el conflicto para ver cómo se reacomodan las piezas de un sector golpeado por todos lados.
Por Juan Llauro – Agrositio.com