BUENOS AIRES (NA) -- La medida impacta sobre las principales aceiteras del país, como General Deheza, cuyo dueño es el senador oficialista Roberto Urquía, y Molinos, de la familia Pérez Companc, que, según los consumidores, redujeron al mínimo las entregas.
La ONCCA avisó a esas grandes empresas que no pagará los aportes de 2008, y les reclama que devuelvan al fisco 42 y 36 millones de pesos, respectivamente, por desembolsos mal liquidados el año pasado.
En las empresas, que fabrican las marcas Natura y Cocinero, avisaron que si el gobierno no destraba los subsidios, volcarán toda su producción a la exportación.
Cuando asumió en abril, lo primero que hizo Ricardo Echegaray, titular de la oficina que controla los desembolsos por las exportaciones de alimentos, fue recalcular las compensaciones que cobran las empresas para mantener sus precios en mostrador.
De acuerdo con el esquema oficial, las compañías "consensúan" los precios finales con la Secretaría de Comercio.
La ONCCA después las compensa por la diferencia entre ese valor y el que percibirían si exportaran su producción.
El secretario Guillermo Moreno, hasta la llegada de Echegaray, se encargaba personalmente de autorizar y monitorear esos pagos.
El año pasado, la ONCCA compensó a las compañías por la materia prima -soja o girasol- utilizada en la elaboración del aceite por 224 millones.
Pero el cálculo oficial no descontaba lo que ganaban las empresas por la venta de los residuos del proceso, los pellets de soja, que se exportan a valores internacionales.
Con ese sistema, asegura ahora la ONCCA, las aceiteras percibieron una ganancia doble: por la compensación y por la venta de subproductos.
En base a ese recálculo, la oficina reclama a las aceiteras que devuelvan 130 millones, más de la mitad de los subsidios recibidos en 2007.
Molinos Río de la Plata deberá reintegrar 42.726.344 pesos, y AGD, 35.863.019. En la lista las siguen, además, Nidera, Molino Cañuelas, Tanoni, Germaíz y Alimentos Santa Rosa.