En una nueva escalada del conflicto entre el gobierno nacional y las cuatro entidades del campo por las retenciones móviles y en el primer día del tercer lock out lanzado por el sector agropecuario, el presidente de Federación Agraria Argentina (FAA), Eduardo Buzzi, convocó desde Rosario a comerciantes e industriales del interior del país a realizar un cese de actividades de dos horas para el lunes a mediodía.

El llamado del dirigente tomó por sorpresa a muchas entidades que agrupan a los sectores productivos de la provincia. En algunas poblaciones como Las Rosas ya habían decidido adoptar una medida de esas características para hoy, mientras en Armstrong analizaban anoche si se sumaban a la propuesta de realizar un lock out el lunes. En Chabás reflotaron la comisión de emergencia económica, que había sido creada en el 2001 para capear la crisis y, en ese marco, analizarían medidas.

En otras localidades santafesinas circularon diversos rumores y cruces telefónicos, en muchos casos producto de las referencias que llegaban de poblaciones vecinas.

En algunas localidades de la provincia, industrias y comercios participaron durante los dos meses de conflicto en movilizaciones y actos de apoyo al sector agropecuario. Sin embargo, en tren de profundizar la estrategia de "federalización" de la protesta agrariar, el apoyo que se les reclama a estos sectores involucra una apuesta mayor: sumarse a un lock out general.

En forma orgánica, las federaciones que agrupan al comercio y la industria de la provincia transitaron por otro camino: reclamar el diálogo urgente.

Esa es la postura que primaba entre los dirigentes provinciales de estas entidades, frente a la sorpresiva convocatoria. Algunos empresarios se mostraron molestos por el componente de presión pública que consdieraron tiene el convite.

"Un lock out es una medida muy jodida", dijo un dirigente industrial, quien resaltó que el clima provocado por la profundización del conflicto está arrastando a toda la sociedad a una parálisis.

El diálogo. Frente a la polarización extrema, una corriente de presión para forzar una negociación comienza a tomar forma. La Confederación Argentina del Transporte Automotor de Cargas (Catac) reiteró que están dispuestos a unirse con el resto de las entidades que nuclean a empresarios y trabajadores del transporte de cargas para convocar a un paro nacional de actividades. "No estamos en contra del gobierno ni del campo, hace más de 70 días que no tenemos trabajo", aseguró Rubén Agugliaro, de Catac.

Desde Fisfe recordaron el pedido público para que las partes retomen el "diálogo", realizado a través de la UIA.

Federico Sepliarsky, director general del Centro Comercial e Industrial de Rafaela, señaló que la entidad "apuesta al entendimiento y el diálogo" y que "sólo avalaremos el bienestar de todos, ya consideramos que hoy tenemos que ser un país maduro donde no peligren las instituciones del país, ni la producción ni el trabajo".

Roberto Paladini, titular de Federación Gremial, reconoció que están "conversando con otras instituciones, para formalizar un nuevo documento pidiendo que las partes se sienten a dialogar". En tanto, Carlos Garma, de la Asociación de Empresarios del Sur Santafesino, adelantó que están buscando elaborar con otras entidades de la provincia un manifiesto para elevarle a la presidenta.

Ayer fuentes de Economía descartaron que esté "próxima" la firma de una resolución que modifique de la curva de las retenciones, manteniendo el esquema de movilidad.