GUALEGUAYCHU.- El frío se siente como condicionante por primera vez en este largo conflicto del campo. Atrás quedaron los días de remeras en la ruta 14 y ya es tiempo de gorros de lana. No es un dato menor porque el clima siempre influye en la dinámica de un piquete. De todas maneras, tiene su propio calor una protesta.

En este caso se da por la decisión del Gobierno de hacer sentir su presencia como no ocurrió en las últimas tres semanas. La Gendarmería marcó ayer con más firmeza los límites que la Casa Rosada está dispuesta a tolerar. No aumenta la tensión, por ahora, pero sí hay un poco más de recelo ante la acción de los manifestantes.

Este enclave en el kilómetro 53 de la ruta 14 fue algo más disputado. Los manifestantes quisieron repartir panfletos a los vehículos en el medio del camino -como lo hicieron durante días- y los hombres de la seguridad fueron firmes para señalar que sólo se permitiría esa situación con los manifestantes a la vera de la ruta.

También se hicieron visibles los refuerzos en personal y vehículos de los gendarmes. Los líderes locales de la protesta escucharon la indicación de que no deberían detener el paso de camiones con carga internacional. Anoche la asamblea de productores decidió posponer para las 10 de hoy el bloqueo del transporte internacional, tanto extranjero como nacional. La esperanza es que la luz del día evitase malentendidos e incidentes.

"Nos están presionando, pero, aunque estamos dispuestos a negociar con la Presidenta cuando ella quiera, de acá no nos vamos a ir con la cabeza baja", dijo Alfredo De Angeli, enfundado en un típico poncho salteño.

La presidenta Cristina Kirchner había pedido anteayer a los productores que imitasen a las Madres de Plaza de Mayo, por su lucha constante sin violencia. Aquí tomaron las palabras de la mandataria de manera literal y, a semejanza de aquellas caminatas alrededor de la Pirámide de Mayo, lanzaron a la tarde una ronda de tractores, que transitaron en ambas manos en un trazado de doscientos metros ante la solicitud oficial de que circulasen sin detenerse a obstruir el paso vial.

Fue una pequeña escaramuza de nervios como para sacarse el frío. Además, ni siquiera tuvieron necesidad de cortar la ruta los ruralistas porque no pasaron por este lugar camiones con granos. Los referentes provinciales de la protesta aseguran que tampoco en otros piquetes entrerrianos tuvieron que frenar carga de productos agropecuarios de exportación, ya que éstos directamente no fueron despachados desde los silos.

La Federación Entrerriana del Transporte Automotor de Carga está plegada a su manera a este paro del campo. De Angeli supo anoche que hoy se anunciaría un cese de actividades por parte de los dueños de camiones relacionados con el agro. Los entrerrianos dueños de vehículos de carga coordinaban esa medida con sus pares de Córdoba, Santa Fe y Buenos Aires, según supo LA NACION por los dirigentes de esa actividad.

Pedido de apoyo

Frente a esa alternativa, De Angeli buscó sumar rápido masa crítica a favor del campo. Pidió en su tribuna de amplia repercusión nacional que pasado mañana cierren sus puertas, por unas horas, comercios e industrias, anticipándose a la propuesta de Eduardo Buzzi, presidente de la Federación Agraria, que solicitó un paro total de actividades para el próximo lunes (de lo que se informa por separado).

"Todos los que quieren que este problema se solucione podrían acompañarnos el viernes en las rutas, cerrar un tiempo los comercios y la industria como adhesión al paro del campo", expresó De Angeli. Su llamado informal será un termómetro para medir hasta qué punto puede prosperar la posterior iniciativa orgánica de la Federación Agraria.

"Es un momento muy duro", aseveró el líder entrerriano, convertido en el corazón que bombea sangre a la protesta. Para él esta crisis ya superó el nivel del reclamo sectorial. Pero cuidó su posición al apartarse de algunas pintadas que aparecieron en la Capital Federal catapultándolo hacia una carrera como candidato a diputado. También fue velozmente quitado un pasacalle con la frase "Aguante Alfredo", firmado por el grupo Pampa Sur, que aglutina a peronistas disidentes vinculados con la actividad agropecuaria.

De Angeli fue anoche el único que no usó un gorro para protegerse de la temperatura; quizá porque, en medio de tantas tensiones, alguien debe mantener la cabeza fría.

Por Daniel Gallo
Enviado especial