Cómo es posible que se siga sosteniendo que si bajan las retenciones de la soja, suben los precios de los alimentos.

Es curioso cómo se siguen escuchando las voces oficiales -y la de sus laderos- acerca de las bondades de una alta alícuota en los derechos de exportación para la soja.

¿Sabrán quienes hablan -por tantos medios- que sólo el 5% de la soja es usada internamente? En otras palabras, más del 95% de la producción de soja termina, de una forma u otra, en el exterior del país.

Entonces: ¿como puede ser que sostengan que la alícuota de la soja elevada ayuda a mejorar el nivel de vida de los argentinos, sobre todo de los más pobres?

Mientras que el mundo pide y pide soja, nosotros ¿qué hacemos? Sacamos a relucir, justo ahora, el problema de la sustentabilidad. Y para ello, las autoridades no tienen mejor idea que castigarla. Ni Kafka podría hacer un planteo tan absurdo, tan llenos de laberintos…

El acto del 25 de mayo en el Monumento a la Bandera dejó, bastante claro, que el fin último del gobierno es hacer más caja, con las nuevas alícuotas y el programa de retenciones móviles.

En vez atacar esta producción que, hoy por hoy, tiene una demanda tan dinámica, como es difícil encontrar en otras actividades, deberíamos analizar cómo hacer de la soja algo más sustentable todavía. Tenemos la rotación, tenemos la siembra directa…

Es increíble, ¿pero acaso se piensa que esta bonanza va a durar cien años?

En la actualidad, los valores de la soja, en Chicago, julio08, pese a tantas predicciones agoreras, los valores se mantienen en torno a 490- 510 dólares por tonelada.

En el mercado local los precios siguen al mismo nivel. Hoy lunes, 26 de mayo, la soja disponible rondó en $ 900 por tonelada.

El comercio en el mercado internacional estuvo detenido por la fecha. En Estados Unidos, fue feriado por conmemorarse el “Memorial Day”.

El conflicto, en tanto, continúa y afecta al mercado de Chicago.

Y paradójicamente, éste empuja al alza de los precios internacionales.

Como el país se está retrasando respecto al programa de exportaciones proyectado antes del inicio de la cosecha, la cuestión se pone compleja.

Además el petróleo sigue su derrotero en suba.

La suba se origina en el miedo a que la oferta no logre cubrir adecuadamente la demanda mundial, a lo que se agrega que las reservas de crudo de Estados Unidos siguen en baja.

Esta suba persistente, coincide con la continua depreciación del dólar frente al euro y otras divisas.

Nadie sabe exactamente cómo será la evolución de la economía mundial frente a una eventual recesión norteamericana que empuja a inversores a trasladar su capital en busca de materias primas como el petróleo, el oro y algunos alimentos.

Además China sigue demandando más soja para dar alimento a la industria cárnica. En el primer cuatrimestre de este año, las importación de soja superó el nivel de 10 millones de toneladas. Se trata de un volumen superior al del año pasado para el mismo período de más de un 20% más que en el mismo período del año anterior.

El mundo asiste a un cuadro de bajas reservas. Según el USDA, los stocks finales girarían en torno de 49,0 millones de toneladas (49,3 mes y 63,0 año anterior).
La relación stock/uso no llegaría al 21% en el mundo. Recordemos que para el año anterior el porcentaje estaba 28%.

El enigma para el USDA hoy es la Argentina.

Como la industrialización tuvo una baja durante marzo de casi el 50%, el tema preocupa.

Y la continuidad del conflicto, con un gobierno que no da en la tecla para dar por terminado el asunto, no hace más que echar leña al fuego en el mundo internacional.

Cuando los agentes privados del sistema económico pierden la confianza en la autoridad oficial, todo el esquema productivo se resiente.
Esto mismo está pasando dentro del eslabón primario. Frente a la incertidumbre, cualquiera que ande por el campo verá que se demoran las decisiones de producción.