El campo quiere hacer valer la demostración de fuerza. Para el oficialismo fue un acto político opositor y se concentra en el Plan del Bicentenario.

Después de medir fuerzas en sendos actos multitudinarios, con Salta y Rosario como epicentros, el Gobierno y el campo intentarán retomar esta tarde las negociaciones tendientes a destrabar el conflicto que lleva 77 días. Será un retorno complicado a la mesa, que se prevé para las 16 en el Ministerio de Economía.

Los mercados, ayudados por el Memorial Day que mantendrá sin operaciones a Wall Street, se tomarán hoy un respiro y recién mañana reaccionarán a la puja Gobierno/campo.

Con la multitudinaria convocatoria en Rosario y los duros discursos de la dirigencia nacional, el sector agropecuario se siente fortalecido para conseguir no sólo modificar las retenciones móviles sino también avances importantes en la política agropecuaria de largo plazo.

Las cúpulas rurales dijeron que "no hay más margen para dilatar soluciones concretas" y que la lucha no pasa hoy por cuatro o cinco puntos de retenciones, sino "por un estilo de vida y por el futuro para el campo y el país", como remarcó el presidente de Sociedad Rural, Luciano Miguens.

Desde la tribuna rosarina, además, las entidades advirtieron que volverán las asambleas de productores y también la protesta, en caso de que hoy no haya avances.

Ante ese posicionamiento fortalecido –y luego de que el propio jefe de Gabinete, Alberto Fernández, ratificara en Salta que la reunión con las entidades seguía firme– la actual incógnita gira en torno a la estrategia que seguirá la Casa Rosada en esta nueva etapa de negociación.

En la previa de ambos actos, funcionarios oficiales contactaron a dirigentes rurales para indicarles que la negociación continuaba siempre y cuando la moderación fuese el hilo conductor de los discursos emanados desde el Monumento a la Bandera.

Sin embargo, la dureza de los oradores (los presidentes de Coninagro, Fernando Gioino; de SRA, Luciano Miguens; de Confederaciones Rurales, Mario Llambías; de Federación Agraria, Eduardo Buzzi; y de Alfredo De Ángeli, en representación de los Autoconvocados) pusieron a la negociación en un nuevo punto de suspenso. Las alternativas oficiales son pocas y más que difíciles.

Por un lado, puede optar por continuar las discusiones con el campo como si Rosario no hubiera existido y seguir la agenda del Bicentenario, tal como se comprometió a hacerlo el jueves, arrancando con las retenciones móviles.

El otro camino, es profundizar aún más la cerrada estrategia de dilatar las discusiones y forzar a los ruralistas a volver a las rutas. Pero esa posibilidad parece muy riesgosa y hasta fue advertida por los dirigentes congregados en Rosario. El entrerriano De Ángeli alertó a los productores para que "estén atentos porque hay gente en el Gobierno que están interesados en que el campo vuelva a cortar las rutas para después echarle la culpa por el caos".

Anoche, Llambías se manifestó desconfiado respecto de los resultados que puedan obtener de la reunión de hoy, que encabezará Alberto F. junto con el ministro de Economía, Carlos Fernández. "A esta altura, en lugar de negociar con Alberto, prefiero negociar directamente con Carlos Fernández, que es un técnico que sabe y que puede arribar a soluciones", lanzó el dirigente.

No obstante la desconfianza, que surge de más de 70 días de negociaciones en punto muerto, las cúpulas rurales se preparan para concurrir a Economía, con la esperanza de que Carlos Fernández les oficialice la propuesta que el propio funcionario dijo tener para devolver la normalidad a los mercados a futuros.

Los dirigentes irán con sus equipos técnicos y la propuesta consensuada antes del frustrado encuentro del jueves último. Plantean que con el actual nivel de precios, las retenciones móviles para la soja deben posicionarse en 35%, para luego fijar un techo cuando los precios superen los u$s 600 por tonelada y acelerar el descenso en caso de una caída abrupta de esos valores.

También impulsarán que se elimine el esquema de retenciones móviles al maíz y al trigo, como forma de incentivar fehacientemente la producción de ambos cereales. Y reclamarán, además de la puesta en marcha de los acuerdos alcanzados en abril, mayores diferenciaciones en retenciones para los pequeños y medianos productores.

El Cronista