Mientras los expertos consultados por LA NACION compartían que el acto oficial en Salta había corrido por los carriles esperados y respondía a los parámetros de un acto político tradicional, no sabían muy bien cómo clasificar lo que había pasado en Rosario, pero estaban seguros de que no se veía algo así desde hacía mucho tiempo.
"A riesgo de exagerar, creo que la última vez que hubo una aparición pública de un nuevo actor social con tanta fuerza fue el 17 de octubre de 1945", sintetizó Sergio Berensztein, de Poliarquía. En su opinión, la revolución silenciosa que hace años se produce en el campo podría compararse a la de los sindicatos y la clase obrera que dio nacimiento al peronismo.
En Salta, en cambio, coincidieron los analistas, Cristina Kirchner siguió con el tono conciliador que había adoptado en sus últimas apariciones. "Sabe por las encuestas que la gente ya no quiere un estilo confrontativo, sino dialoguista", analizó Berensztein.
Graciela Römer decidió hacer una "experiencia antropológica" y viajó a Rosario para analizar en persona la movilización. "Vi que si bien el reclamo pivotea sobre la problemática del campo, canaliza una demanda no cumplida por el Gobierno, porque había gente que no sabía nada de retenciones, pero iba a reclamar seguridad o que no suban los precios", señaló.
En su opinión, se trató de un pedido de muchos sectores para que el Gobierno "los escuchara".
Para Santiago Lacaze, director de Ipsos Mora y Araujo, se trató de "una disputa por la ocupación del espacio público, con líneas discursivas previsibles", aunque el sector agropecuario profundizó sus reclamos hasta "casi equipararlos a un programa político" propio, indicó.