No son tiempos de paz para los productores. Además del conflicto con el Gobierno, que se ubicó en el centro de la escena pública en los últimos dos meses, en el campo también hay preocupación por otros motivos. En el inicio de la siembra de trigo, 4 millones de los 5,6 millones de hectáreas de la habitual área triguera se encuentran en un estado hídrico de regular a malo, y sólo con las lluvias que ya comenzaron tímidamente y otras que habrá hasta fines de mes se observará una mejora parcial, aunque casi 2,4 millones de hectáreas seguirán en una situación regular. En síntesis, se podrá implantar el cereal, pero varias regiones continuarán necesitando más precipitaciones. En el país, el 80% de la siembra se concentra entre junio y julio, y para entonces se esperan mayores lluvias.

En el sector ya circulan estimaciones de que, por la falta de lluvias, la intervención del Gobierno en el mercado del trigo y la suba de costos, el área sembrada con el cultivo caerá entre un 5 y un 15%, por lo que ocupará el segundo lugar entre las más bajas de la década. Según la Bolsa de Cereales de Buenos Aires, en principio se sembrarían 5 millones de hectáreas, lo que significarían 450.000 hectáreas menos que la campaña anterior, Al margen de esas proyecciones, los productores creen que el área podría reducirse hasta un millón de hectáreas. Hasta el momento, ya se llevan implantadas unas 300.000 hectáreas en todo el país, 50.000 menos que a igual fecha de 2007.

Expectativas

En medio de esas estimaciones, con la sequía que se hace sentir en vastas zonas del sur bonaerense, el centro norte de Santa Fe, La Pampa y Córdoba, las expectativas por estas horas están centradas en lo que pueda ocurrir en los próximos días, considerando que en algunas zonas ya llegaron precipitaciones puntuales. El panorama se perfila alentador a medias. "De acá al 1° de junio, va a haber una mejora significativa, y con esa agua se va a poder sembrar en todas partes, pero el peligro es que en las zonas que quedan en situación regular vuelvan los problemas, ya que van a seguir necesitando lluvias", dijo Eduardo Sierra, especialista en clima y profesor de la Facultad de Agronomía de la Universidad de Buenos Aires (UBA). Unas 2,4 millones de hectáreas, distribuidas entre La Pampa, el extremo sur bonaerense y el centro norte de Santa Fe y Córdoba, continuarían en estado regular, pese a las lluvias.

Según Sierra, hasta fines de mes se registrarán precipitaciones de entre 25 y 50 milímetros en promedio en la denominada región triguera IV, la principal del país, que tiene 1,4 millones de hectáreas en situación regular, pero que pasarían a un estado bueno en los próximos diez días. Asimismo, un millón de hectáreas que están mal, entre La Pampa y Córdoba, evolucionarían por lo menos a una situación de regular.

Hay varias zonas de Córdoba que recibirán en promedio sólo 10 milímetros. "Las lluvias más fuertes [que mejorarán el escenario en gran parte de las regiones] van a venir a partir del próximo viernes o sábado. Las que haya hasta este viernes no van a ser las principales", explicó el docente.

El mapa del contenido de humedad en el suelo mostrará el lunes próximo, según el especialista, una sensible mejora. En las zonas que quedarán en situación óptima, se podrá sembrar y aguardar sin demasiados contratiempos las mayores precipitaciones, que suelen llegar con la primavera.

En el campo

Más allá de los pronósticos, en varias zonas, ayer seguían esperando el agua. "Acá llovió cuatro milímetros; seguimos muy complicados y creo que, por las perspectivas, acá no se va a sembrar trigo", expresó Héctor Pizarro, productor de Villalonga, en el extremo sur bonaerense. El productor agregó: "Se está muriendo mucha hacienda por la falta de pasto; calculo que ya fueron entre 5000 y 10.000 en todo el partido de Patagones. Además, entre 50.000 y 60.000 animales se tuvieron que vender forzosamente en los últimos meses".

Desde Coronel Suárez, Roberto Olmedo, gerente de la Sociedad Rural local, describió el siguiente escenario: "Sigue sin llover y el panorama es crítico; se está terminando el forraje guardado para la hacienda. Acá, ahora harían falta 80 milímetros para el trigo; la gente está demorando la siembra".

Guillermo Cavalleri, integrante de Grupo Ceres Tolvas, una firma que siembra y vende insumos en el sudeste bonaerense, agregó: "Las lluvias de la madrugada del domingo fueron sólo para los alrededores de Tandil y con entre 10 y 12 milímetros; hubo hasta 35/40 milímetros en lugares puntuales. Eso no alcanza; en el resto de la zona, que comprende Benito Juárez, Gonzales Chaves, San Cayetano, Tres Arroyos, Necochea, Balcarce y Mar del Plata no ha llovido aún". Cavalleri subrayó que, además de agua, los productores necesitarán condiciones políticas favorables para la siembra. "Eso se necesita para poder encarar la inversión de la nueva campaña, que rondará, con alquiler incluido, entre 650 y 700 dólares por hectárea contra 400/450 del año pasado para esta zona", precisó desde Tandil.

Arnolfo Calvo, productor de la zona de Wenceslao Escalante, en el sudeste cordobés, que ayer también seguía esperando las lluvias, coincidió con que faltan señales políticas para sembrar. "Con las exportaciones de trigo cerradas, nos siguen matando con el precio de venta, mientras los insumos se dispararon. Ayer aprobaron 100.000 toneladas de venta a Brasil, pero tenemos un excedente de 2,5 millones de toneladas", declaró.

Por Fernando Bertello
De la Redacción de LA NACION