A ello hay que agregar China e India. Que siguen para arriba, creciendo.
¿Si el mundo se ve afectado por el problema de EE.UU. pueden caer los precios?. Obviamente que sí, pero no a los niveles anteriores al año pasado. ¿Por qué?
La respuesta está en la demanda de alimentos.
Hoy el consumo de carnes en el mundo no es lo que se veía hace un lustro atrás. Y ello es así por el aumento en el nivel de vida, que conlleva mayor ingesta de carnes.
Aplicar retenciones a las exportaciones en este tiempo de bonanza es un crimen ya que frena el uso de todo nuestro potencial. Se castiga la producción. Y si además son móviles, se anulan los mercados futuros. Panorama desolador. ¿Annus horribilis?
Si el gobierno se sacara el antifaz y manifestara que su real preocupación son las cuentas públicas, es decir que necesita recaudar más, la mesa de negociaciones tendría un viro positivo.
Y así se podría poner el hombro para que el impuesto a las ganancias y el
impuesto a la tierra pasen a ser actores centrales. Lógicamente, siempre y
cuando haya un pacto de hacer más racional es gasto.
En tanto el conflicto es cada vez más agudo y de final más incierto. El campo protesta y el gobierno descalifica, con rudeza. Se podría decir que, como compadrito de barrio, busca la confrontación.
Así esta semana será de parálisis. Sin operaciones locales, en principio, hasta el jueves 15 de mayo.
En este clima de negocios, la inversión se retrae. En el interior del país, donde la tierra espera decisiones de siembra, nadie sabe a ciencia cierta qué va a hacer.
Hoy lo que tiene mayor premura es el trigo. Hay una prolongada sequía, las exportaciones de trigo están trabadas y la incertidumbre es la única certidumbre del momento. En este cuadro… ¿qué se puede esperar del trigo?
Para colmo de males, y en buena parte por la tozudez del gobierno, que no logra dirimir el conflicto, el dólar (obviamente, el euro también) ha empezado a moverse.
Los bancos reciben órdenes de compra. En las puertas de las casas de cambio, se agrupa mucha gente y se forman colas para esperar. Al aguardo de un turno, para comprar divisas.
Cuando queremos saber cómo está la temperatura, lo lógico es recurrir al barómetro.
A lo largo de las cuatro últimas décadas, el dólar se ha convertido en el barómetro de la situación económica argentina.
Hoy este barómetro muestra una temperatura alta. Hay falta de credibilidad en las autoridades, ya no sólo nacionales sino también provinciales. Mal síntoma…
Es probable que mañana, o en unos días más, el dólar vuelva a caer ya que el Banco Central tiene una buena cantidad de divisas como para salir a vender y hacer caer su precio.
Pero lo que está pasando es un indicio. ¿Pájaro de mal agüero? No lo creemos. Lo que sí sabemos es que un dólar más alto beneficia en lo inmediato al precio interno de los granos.
Pero al mismo tiempo, cuando el dólar sube aparecen los oportunistas que toman lo que el mercado negro quiere hacer. Por ejemplo, hoy 12 de agosto, los famosos arbolitos vendían a $3,30.
Y con el mercado negro, aparece la tentación a las ventas informales.
Como se puede advertir, el cuadro está pasando de gris a negro.