Ocurre que con un rinde de 2,8 toneladas por hectárea, una parte de la soja estará retenida hasta que pase el temporal, con una cosecha estimada en 47,2 millones de hectáreas, mientras que Estados Unidos anunció estimaciones de alza en su producción sojera.

El maíz argentino tiene un rendimiento medio de 70,6 quintales por hectárea (7.060 kilogramos), según sostuvo el informe semanal de la Bolsa de Cereales de Buenos Aires.

Este cereal destinado una parte al biocombustible (bioetanol) en Estados Unidos, experimentó una fuerte alza en los precios de los mercados externos (unos 245 dólares la tonelada en Chicago), también se guardará en su mayoría, lo que implica inmovilizar hasta el momento una cosecha que vale no menos de 3.625 millones de dólares.

El grano se encuentra distribuido entre los campos y los silos, pero en una dispersión, en todo el país que hace difícil su recuento.

La ausencia de precipitaciones permite que avancen a buen ritmo la recolección de la soja y la de maíz, en 21 millones de toneladas, pero impide la planificación de la campaña de trigo 2008-09.

Mientras tanto, la ventana de siembra para los ciclos más largos de trigo “se va achicando”, sostiene el informe de la Bolsa que aclara que “las perspectivas de lluvias no son muy alentadoras” para los próximos días.

“El productor está frente a una recarga de agua que no es homogénea ni en cantidad como en años anteriores y en algunos casos está planteando dudas; en 2007 para esta época había una decisión fuerte”, explicó a la agencia Noticias Argentinas, el ingeniero agrónomo Jorge Fraschina, quien integra el equipo de mejoramiento de trigo, del INTA-Marcos Juárez.

El especialista coincidió con otros expertos en que la decisión de siembra de la campaña de trigo 2008/09, está empañada “porque las lluvias no han sido parejas ni la distribución de la humedad” pero que “hay incertidumbre porque los productores desconocen el precio y el destino que pueden tener sus productos”.

“La actual campaña triguera enfrenta una situación complicada. Dificultades campo-gobierno y un escenario climático desfavorable, con numerosas zonas productivas soportando un marcado déficit hídrico, marcan una tendencia negativa respecto a la magnitud que tendrá la extensión sembrada del cereal”, señalaron los técnicos de la Bolsa de Cereales de Buenos Aires en su informe semanal.

El ingeniero agrónomo Javier Grimau, uno de los autores del reporte coincidió con Fraschina en que los tiempos de la toma de decisiones se acortan para la siembra.

“Si llueve, muchos productores optarán por el trigo”, señaló Grimau para quien las zonas con más déficit en contenido de humedad están localizadas en La Pampa, el norte de Santa Fe, norte y sur de Córdoba, Entre Ríos y en el sudoeste y sur de Buenos Aires.

El reporte de la Bolsa de Cereales indica que “si bien las coberturas en el contexto nacional se concentran mayoritariamente en los meses de junio y julio, los reportes iniciales reflejan una probable disminución en la siembra nacional”. El organismo estimó una reducción de 450 mil hectáreas de trigo respecto de la campaña anterior.

Mediados de mayo es el punto de largada de la siembra para el centro y norte de Santa Fe, Córdoba y para el Noroeste y Noreste argentino, el norte de Buenos Aires y el Sur de Santa Fe disponen del mes de junio para implantar el trigo.

A medida que se avanza en el mapa hacia el sur, la posibilidad de cultivar trigo se extiende hasta llegar en Buenos Aires hasta agosto inclusive.

El panorama conflictivo se reflejó en la compra de maquinaria agrícola que experimentó una fuerte retracción con devolución de compras que habían sido pactadas a principios de año.

“Esto es lamentable, dado que el mercado de la maquinaria agrícola había pasado de 340 millones de dólares en 2001, a 1.200 millones de dólares en el 2007, un crecimiento del 257 por ciento”, según expresó Mario Bragachini, experto en maquinaria agricola del INTA Manfredi.

En medio del paro agropecuario argentino, el Departamento de Agricultura de los Estados Unidos (USDA) en su informe quincenal anunció un aumento en su producción de soja que pasará de 70.35 millones de toneladas en 2007/08 a 80.54 millones de toneladas en el período 2008-2009. La suba aproximada en la superficie de soja estadounidense fue estimada en 4.5 millones de hectáreas.