Debemos recordar sin embargo, que este cálculo se realiza considerando como cobertura una pradera permanente. Actualmente gran parte del área agrícola principal tiene lotes con rastrojos de cosecha o con coberturas que prácticamente no consumen, consecuente mente debe considerarse el mapa como un indicador de mínima. Las lluvias del fin de semana seguramente han promovido una importante recuperación de la humedad en gran parte de ER, centro sur de SF y vastos sectores de CB. Posiblemente con buenos barbechos y algunas lluvias ocasionales las siembras de trigo puedan llevarse adelante dentro de las fechas previstas en gran parte de la franja central.
En esta época del año, las zonas agrícolas de ER, este de SF y noreste de BA, pueden volver a valores normales de humedad aún sin recobrar por completo sus deficiencias pluviales. Las pérdidas de humedad en general son inferiores a la potencial recarga que generan las precipitaciones en el sector. Por otra parte, el panorama es mucho más dificultoso para el sudoeste de la región pampeana (LP y oeste de BA). Si bien en este sector las pérdidas de humedad tampoco son destacadas, las lluvias en la franja mediterránea son climáticamente muy modestas. Por lo tanto serían necesarios algunos eventos pluviales anómalos para revertir el deficitario panorama dominante. Los suelos del sudoeste son livianos y eventualmente pueden recuperarse rápido, sin embargo son necesarios milimetrajes que habitualmente no se dan en esta época del año. Para el sector, la situación es de mucho riesgo para las siembras y las mejoras que pueden sobrevenir serían parciales, no en la medida necesaria como para recuperar plenamente el perfil y pensar en el inicio de la campaña triguera sin limitaciones de humedad.
Las zonas agrícolas del Chaco, no presentan un nivel de humedad satisfactorio. Las últimas lluvias han sido insuficientes. También este sector ingresa en un período donde las precipitaciones retroceden de manera marcada. Por lo tanto las condiciones iniciales pensando en eventuales siembras de trigo son deficitarias, también con importante nivel de riesgo. Tanto el sudoeste chaqueño como el sudoeste de la región pampeana en general, comienzan a depender de corrimientos positivos del régimen pluvial, los cuales surgen de eventos anómalos para la época del año. En consecuencia debe pensarse en un escenario desfavorable para concretar la intención de siembra en estos sectores.
Para esta fecha del año pasado y aun cuando el mes de abril también había resultado deficitario desde el punto de vista pluvial, en la mayor parte de la región pampeana predominaban valores de humedad que se clasificaban como normales. Sobre el sur de la región pampeana las lluvias habían sido más generosas y se observaban por entonces corrimientos positivos.
Por lo general dentro de la región pampeana, los primeros lotes de trigo se siembran en la provincia de ER durante la segunda quincena de mayo. Sobre la base de las últimas lluvias y aún sin haber recuperado a pleno el perfil de humedad, no deberían enfrentarse dificultades de importancia para la implantación. Las reservas no son sobradas dado que pueden repetirse extensos períodos libres de precipitación, sin embargo aún bajo un régimen pluvial algo deficitario un buen manejo de la humedad permitiría concretar en tiempo las siembras.
Por CCA - exclusivo para Agrositio.com