La verdad es que, desde el punto de vista climático, el país tuvo suerte, sobre todo por las demoras ocasionadas por el conflicto. No hubo lluvias que alteraran, mayormente, el cuadro de cosecha.
El volumen estaría en el orden de 46,50 millones de toneladas, una vez que finalice la trilla. Los rindes por ahora estarían en el orden de los 29 quintales, pero podría bajar en la medida que las cosechadoras se acercan a campos de peor productividad.
Las proyecciones del USDA -del 9 de abril último- siguen en un nivel, para la campaña 2007/08, de 47 millones de toneladas (48,8 millones año anterior), con un rinde proyectado de 2,8 t/ha. (2,99 t/ha. año anterior).
Evidentemente, es algo menos de lo pensado hace poco tiempo atrás.
En cuanto a las ventas, los productores están firmes en su decisión de ir vendiendo en cuenta gotas.
La realidad es que hoy, a diferencia de años de historia de las retenciones, los productores tienen una conciencia muy sensible en cuanto a los ingresos que se lleva el Estado con cada venta de soja. Esto es una característica muy especial que seguramente va a revolucionar la relación del la agricultura con el poder político de ahora en más.
Y la bronca influye en las mentes de los productores en cuanto a las decisiones comerciales.
En los últimos tiempos, si los valores no merodeaban, al menos, los $900, era difícil ver operaciones.
En el orden interncional, los elevados precios del petróleo y la desvalorización del dólar a nivel mundial continúan permiten albergar un escenario de recuperación en los precios. Al menos, de una recuperación parcial.
Las últimas subas del petróleo impulsan las cotizaciones del complejo soja.
¿Cómo está el cuadro mundial? Las relaciones stocks consumo se encuentran por el piso; están en niveles tan bajos que cualquier incoveniente podría producir un salto en los precios. productivo generaria fuertes subas de precios.
De acuerdo al USDA, la relación stock/uso sería de 21,19% (20,10% mes y 28,13% año anterior). Una baja violenta…¿no?
El balance mundial, según elUSDA, se halla muy comprometido. El ciclo 2007/08 cerró con stocks finales de 49,3 millones de toneladas (47,4 mes y 63,3 año anterior).
Las bajas de la semana pasada en los mercados internacionales no parecen mostrar algo estructural sino más bien algo pasajero.
Si el precio de petróleo sigue así un buen período, tarde o temprano la demanda apretará los stocks de los aceites vegetales.
En tanto, el conflicto entre el sector productivo de soja y el gobierno hace de piso en los precios ya que la Argentina es un importantísimo proveedor a nivel mundial.
La soja disponible se negocia entre $ 860 y $900. Ahora las lluvias que se registran en buena parte del país han detenido la cosecha y ello puede apuntalar un poco los precios.
El panorama es alentador. Y que nadie se deje engañar, si el precio de la soja aumenta, tal alza, prácticamente, no tendría incidencia en la canasta familiar. Es una falacia expresar que si ella sube, aumentarían los precios de los alimentos en el país. No existe una correlación exacta, ni mucho menos.
Ahora se advierte otra apertura en el gobierno. En tal caso, lo que convendría es esperar para tomar cualquier decisión. Es obvio, pero hay que decirlo.