La presidenta Cristina Fernández de Kirchner acusó ayer al campo de querer una rentabilidad excesiva en el negocio lácteo y llamó a los dirigentes a "la cordura, a la responsabilidad social y a la articulación democrática". En una extensa referencia a la propuesta que el sector agropecuario hizo para superar el conflicto por el precio de la leche, la Presidenta sostuvo: "Me preocupa cierto sesgo predemocrático en algunos pedidos. Los reclamos deben hacerse a través de las instituciones".

Así, una semana antes del fin de la tregua de 30 días que los productores fijaron el 2 del actual tras un histórico paro agropecuario, la posibilidad de un acuerdo que permita descomprimir el conflicto quedó ahora más lejos.

En la Casa Rosada, algunos funcionarios interpretaron las palabras de la Presidenta como una "virtual declaración de guerra". En su entorno más íntimo, en cambio, dijeron que la puerta "quedó un poco abierta".

La Presidenta también criticó la supuesta tenencia de armas de los piquetes ruralistas, aceptada días atrás por el dirigente Alfredo De Angeli. "¿Para defenderse de quién?", se preguntó la mandataria, que volvió a responsabilizar a los productores por la intensa humareda que cubrió Buenos Aires.

Los presidentes de la Sociedad Rural, Federación Agraria y Confederaciones Rurales Argentinas (CRA) se excusaron anoche de opinar sobre el discurso presidencial al no haberlo escuchado.

No obstante, voceros de los líderes ruralistas dijeron que es el Gobierno, con este tipo de discursos, el que "empuja a la gente a las rutas". "Tenemos un compromiso con nuestra gente y con el país: hasta el 2 de mayo vamos a trabajar como podamos en la búsqueda de soluciones. En la medida en que no se consigan soluciones, un nuevo paro no va a ser responsabilidad nuestra", dijo Javier Jayo Ordoqui, secretario de CRA.

"Quiero referirme a una nueva propuesta que acercó ayer el sector de la leche, que tiene muchísima importancia en la vida de los argentinos. Ahí, nos pedían modificar un acuerdo que se firmó el 28 de diciembre pasado, en el que se les había reconocido un aumento del 67,8 por ciento en el precio de corte de exportación de la tonelada de leche", dijo la jefa del Estado en su discurso en la Casa Rosada.

Ese precio de corte -por encima del cual el Gobierno retiene el excedente del precio internacional- fija indirectamente el precio que los productores perciben por la leche cruda y, según la visión oficial, determina los valores que los consumidores pagan por los productos lácteos industrializados.

Tras estas fuertes declaraciones, alrededor de las 22, la mandataria recibió a Fernando Gioino, presidente de Coninagro, una de las cuatro entidades que lideran la protesta rural. "Tenemos diferencias con el resto de las entidades agropecuarias, por eso estamos acá", dijo Gioino en el salón de conferencias de la Casa Rosada. A su lado, estaba Oscar Carreras, presidente de SanCor.

"Es una cuestión de SanCor, que andaba estos días con un problema serio. Seguramente habrán ido a ver ese tema. Los dirigentes de Coninagro ratificaron hoy [por ayer] seguir con el diálogo junto a las demás entidades", afirmó el vicepresidente de la entidad cooperativa, Carlos Garetto.

En la Federación Agraria, que agrupa a pequeños y medianos productores, las palabras de la Presidenta no cayeron nada bien. "O miente o la asesoran mal. En el acuerdo del 28 de diciembre, cuando se llevó a 2750 dólares el precio de corte, ese valor no estaba en 1600 dólares; estaba en 2500 dólares. En aquella época, el aumento fue sólo del 10% y no del 70% como dice. Además, hay otros datos de la realidad que el Gobierno debería ver: cada día se produce menos leche y no se abren nuevos tambos", dijo Silvio Corti, director de la entidad, que más temprano había participado de una reunión en la que se había buscado un acuerdo para la comercialización de la próxima cosecha de trigo, cuya siembra comienza a mediados del mes próximo.

Para los ruralistas, la voz cantante detrás de la negociación oficial con el sector sigue siendo la del secretario de Comercio Interior, Guillermo Moreno. Ayer, el funcionario no apareció en público ni participó del encuentro de técnicos sobre el trigo. Sin embargo, sus ideas estuvieron presentes en todas las conversaciones entre funcionarios y ruralistas, y en las palabras mismas de la primera mandataria.

En el caso de la reunión sobre trigo, el Gobierno propuso que los exportadores -entre cinco y diez empresas, la mayoría multinacionales- compren toda la cosecha, abastezcan los molinos y vendan al exterior el resto.

Ese esquema ya había sido propuesto por Moreno hace poco menos de un año. En aquella época, la idea ya había sido rechazada por agricultores y molineros. Otro tanto ocurre en el caso del discurso presidencial sobre el acuerdo lácteo, al que se llegó tras una rebelión de tamberos, que se levantaron contra el intento de Moreno de bajar el precio del litro de leche.

Las entidades evaluaban anoche difundir hoy un comunicado para reclamar que se concrete el acuerdo para ampliar las exportaciones de carne, que fue firmado el jueves pasado y que todavía no fue instrumentado por el Gobierno.

Por José Crettaz
De la Redacción de LA NACION
Con la colaboración de Mariano Obarrio