El desprecio por el comercio exterior y la reimplantación de la sustitución de importaciones y el menosprecio por los mercados explican la decadencia, y cómo perdemos oportunidades a diario.
El agro representa el comercio exterior, significa el ingreso masivo de divisas con las que después podemos importar lo mejor, para invertir y modernizar la estructura productiva del país.
Pero, parece que el gobierno no entiende ello, pese a que el propio Perón, a partir de 1950, giró en 180 grados y comenzó a aplicar una estrategia de inserción mundial e incremento de las exportaciones.
En lugar de ello, las autoridades siguen “emperradas” en un mismo lugar. Sería bueno que recuerden que frente a un problema, es vital cambiar de posición, ubicarse en otro lado, para tener una mejor perspectiva y entender al otro, como interlocutor, y no como enemigo.
En tanto, el agro, a nuestro modo de ver, debería hacer conocer, con sencillez, lo que pasa hoy a la comunidad toda, para que ella se convierta en socia y no continúe, simplemente, como testigo de lo que acontece.
Es necesario denunciar que los derechos de exportación tienen un rol central en el entramado de poder, en la concentración del poder en que está focalizado el Ejecutivo Central.
Se trata de impuestos que salen de una voluntad central, no salen del pueblo a través de sus representantes. Ellos determinan las ganancias y pérdidas de los integrantes del eslabón agrario y, consecuentemente, condicionan los ingresos de los agentes relacionados.
Los representantes del pueblo y de los estados quedan como convidados de piedra y, por ello, su alta función pierde autoridad moral dado que su sepulcral silencio los hace cómplices del avasallamiento constitucional.
¿A quien favorece la concentración del poder si no a quien lo detenta?
Es necesario denunciar el comportamiento de la mayoría de los gobernadores y de los legisladores. Lo que están haciendo resulta una suerte de traición, a sus pagos chicos, a sus correspondientes provincias; Es contra los intereses de sus localidades que los legisladores y los gobernadores aplaudan estos impuestos a la exportación, pues ellos le quitan capacidad de pago a los contribuyentes en sus correspondientes provincias. Más elevados son, menores serán los montos a cobrar por ganancias e impuestos inmobiliarios.
Se necesitan propuestas. Y hay que publicarlas.
Miremos al mundo. ¿Cómo funciona el sistema impositivo? ¿Cómo funciona en países que son exportadores de granos y commodities agrícolas como el nuestro?
Una mirada rápida nos hace ver que, en el mundo, para redistribuir a favor de los más pobres, no se aplican derechos de exportación. Se aplican impuestos a las ganancias, que gravan con más fuerza a los grandes y con menor intensidad a los más pequeños productores. Los impuestos a las ganancias son los verdaderos gravámenes que permiten una mejor distribución de la riqueza, estableciendo alícuotas progresivas a las empresas tal como operan con las personas individuales.
Los impuestos a las Ganancias pueden cobrarse en la misma Aduana, para mejorar el mecanismo y, por ende, la eficiencia en la cobrabilidad. También puede ser instrumento para aliviar la carga fiscal de pequeños productores.
Otro impuesto importante es el inmobiliario, cuyos fondos van directamente a las provincias. Más superficie y mejor tierra posee un propietario, mayor será el monto a pagar.
Hay que denunciar, hay que poner propuestas sobre la mesa y hay que concientizar a la sociedad. Recordemos que somos una república. Ni bananera ni reino remoto.
En tanto, los mercados del mundo operan con envidiable agilidad pero acá están trabados en el entumecimiento de políticas improvisadas.
Ahora sí, hablemos un poco de los mercados granarios. ¿Cómo estuvieron hoy, 21 de abril?
El saldo fue negativo para todos los productos, tal como sucede con el comportamiento externo y dada la presión del avance de la cosecha.
En el mercado local, el trigo, para la molinería de Rosario alcanzó $ 730 con gluten mínimo 30 con descarga inmediata.
En cuanto al maíz, la exportación pagó $ 490 con descarga inmediata en distintas terminales de la zona de Rosario..
Y la soja disponible operó en torno a $ 880 y $ 885 según el comprador y la fecha de entrega.