Operar en el mercado doméstico va a ser algo complejo. Al menos la historia reciente permite proyectar hacia el futuro un cuadro espinoso.

Analicemos la cuestión, desde el lado internacional y desde el nacional.

Desde hace unos días, los mercados internacionales están operando bajo las la presión de cuatro grandes fuerzas:

1. La crisis mundial que se desata en el mercado financiero de EE.UU. con una situación crediticia muy crítica

2. El comienzo de la campaña que en Sudamérica significa la pronta siembra del trigo y los barbechos para los granos gruesos.

3. La cambiante posición de los fondos de inversión que acentúan las bajas o las subas de los mercados.

4. La incertidumbre existente en la Argentina a consecuencia de un prolongado conflicto entre la producción y el gobierno que, si bien ha dejado atrás su tiempo más álgido, sigue sin resolverse.

5. El costoso problema derivado del paro de estibadores portuarias en Brasil.

Los dos últimos puntos están referidos a América del Sur. Por ellos, la oferta de esta región ha sufrido –imprevistamente- costosas interrupciones.

El paro de más de 20 días en Argentina y el problema portuario en Brasil retrasaron los embarques y, por ende, muchos buques abandonaron su destino de carga y se dirigieron a EE.UU.

Lógicamente, ello produjo un exceso de demanda en una región que, por estar en una época del año alejada de las cosechas, carecía de suficientes stocks.

En suma los conflictos, curiosamente, han detonado un nuevo factor de suba en los precios internacionales.

Dentro de este cuadro, la realidad es que, desde un punto de vista fundamental, el mercado tiene una tendencia alcista en términos de precios dada la escasez de la oferta para una demanda muy firme.

Mientras tanto el primer productor del mundo ha comenzado su siembra de maíz. EE.UU. muestra una tendencia a la baja de la superficie a favor de la soja.

El clima en EE.UU va a ir definiendo el rumbo de los precios del maíz en el mercado mundial.

Y, de acuerdo a la información disponible, la cuestión está preocupante, al menos por el momento.

Hasta ahora, la cosa está difícil en EE.UU. El clima frío y húmedo ha demorado las siembras.

El tiempo continúa húmedo y frío, en las planicies norteamericanas. Ello ayuda a que se extienda el temor acerca del avance de las siembras para la nueva campaña.

Es un temor que incide en los precios.

A su vez el mundo revela poca oferta.

Se aguarda para el ciclo 2007/08, una relación stock/consumo mundial de maíz un nivel próximo a un 13%, es decir debajo del 15% de la campaña pasada y sustancialmente menor al 33% registrado 10 años atrás.

En tanto en la Argentina, el maíz sigue recibiendo castigos.

Teóricamente, las últimas medidas del Ministerio de Economía serían favorables. Pero la realidad es que, hoy por hoy, los derechos de exportación son durísimos.

El nivel de las retenciones se aproxima a 26%.

Además existe una fuerte presión interna, por parte de las autoridades, para que los precios no se eleven en el mercado interno y para que el abastecimiento fluya, con métodos más cercanos a la amenaza que a la libertad de acción.

El terror de que falte mercadería para el mercado interno accionaría tendencias arcaicas para que haya suficiente suministro.

Al cierre de este informe, 14 de abril, la exportación pagaba $ 505 con descarga inmediata en distintas terminales portuarias próxima a la ciudad de Rosario