Es curioso pero por este “yuyo” luchan grandes como EE.UU. y tratan de estar a la vanguardia comercial. Según Alicia Dujovne Ortiz, se trata de un “cultivo maldito” que empobrece la tierra “para siempre” a manos de latifundistas feudales”. Este use una visión de quien logra estar en los primeros puestos en la formación de opinión pública.
¡Qué les parece? La Biblia y el calefón. Somos un país serio. Lo dudamos. Hace una centuria, puede ser. Hoy, no diríamos lo mismo.
Vamos a analizar un lo que sucede en términos de nuestro negocio.
La rígida tablita de derechos móviles modifica dramáticamente la racionalidad de los mercados. Ahora hay un manto muy oscuro sobre el futuro.
Quizás el efecto más perjudicial sea su capacidad de generar incertidumbre, lo que trae mayores riesgos al negocio agrícola.
Recordemos al denominado fobbing y el cuadro de costos de la exportación. Con datos como ellos, aquellos compradores podían estimar cuánto pagar por los granos en el mercado local.
Ahora, los negocios se han vuelto oscuros. Expresa la BCR: “Mientras que el fobbing ha tenido, hasta el momento, dos componente fijos y perfectamente mensurables -un costo fijo en dólares y un costo porcentual fijo-, ahora incorporará en su componente porcentual una fluctuación constante, peor aún… diaria.”
La cosa se pone muy difícil con la nueva tabla, derivada de la mediocridad de
los burócratas gubernamentales.
Cuando los precios están en el mercado internacional en suba, la tabla marca un gráfico de precios máximos a lo largo de toda una campaña.
La tabla es una entelequia. Sólo quienes están detrás de un escritorio oficial y sin mayor experiencia en el duro trajinar de los negocios pueden diseñar tal dislate.
Lógicamente con autoridades tan ignorantes respecto, al menos, de lo que son los agronegocios, el mercado local de granos opera con dramático nerviosismo.
Y aunque parezca erróneo, la verdad es que el río revuelto de la Argentina afecta a los precios internacionales.
En tanto, el mundo exterior sigue caminando. Como estamos más cerca del
comienzo de la nueva campaña en EE.UU. las expectativas tratan, por todos los
medios, de agudizarse. ¿Por qué? Respuesta: el período 2006/07 revela un cuadro
muy ajustado, con stocks de soja que ha caído violentamente. Poca soja, queda en
este país.
Como la demanda seguiría en suba y dado que la oferta no podría cumplir con estos incrementos, el cuadro de precios sigue siendo muy alcista. Claro que no está para cantar victoria. La cuestión podría tener patas cortas.
Por eso hay que mantenerse muy alertas.
Después de que la soja sufrió una disminución en su superficie de 5 millones de hectáreas a favor del crecimiento del área de maíz, ahora lógicamente, EE.UU, tiene mayores incentivos para los que se vuelquen a la oleaginosa. El mercado es así.
De acuerdo al USDA, los productores de allí van a incrementar 3 millones de hectáreas.
La pregunta es: ¿hasta cuándo seguirá el proceso de alza de la soja en el mudo?
La crisis financiera en EE.UU. y la salida de fondos podrían estar indicando
que la cosa se acerca a su fin. Claro está que para asegurar ello habría que
tener la famosa bola de cristal.
La crisis del sistema financiero en el país del Norte induce a que los fondos
reduzcan posiciones, por falta de financiamiento. En consecuencia, los fondos
cambian el destino de sus recursos y ponen la mayor parte de sus fuerzas en el
maíz, que muestra un panorama más convincente. Es como si los fondos tuviesen un
cartel así “muchachos dejen la soja, el maíz los espera”. Al menos desde hace
unos días, escasos.
Además, China, por más grande que sea, tiene un límite, y los precios más
altos podrían empezar a presionar para que el consumo se reduzca.
En la Argentina la cosa está muy peleada por hacerse de soja. Los valores se hallan muy próximos a la paridad de la industria, que es mucho mayor que la de la exportación.
Es que el retraso de la cosecha y la reticencia a vender logran este cuadro de estrechez en la oferta en los mercados.
Es posible que cuando haya más mercadería en el circuito, la cosa afloje un poco. De hecho, hoy (7 de abril) hubo fuertes bajas. La soja disponible se negoció a $ 860 y $ 850 según el comprador, fecha y puerto de entrega de la mercadería.
Días de mayor incertidumbre vienen. El galope de tantas medidas, presuntuosas y alambicadas, levantan tierra. Así es difícil ver lo que tenemos, quizás, en nuestras propias narices. Caminar con cautela, pero con firmeza, es un imperativo.
Tiempo de lucha, también. En buena hora, la producción agraria se involucra…