Días atrás, el petróleo mostró algunos signos de descompresión. Luego de haber alcanzado su precio récord, 104.40 US$ el barril, el crudo comenzó a bajar, en respuesta al retiro de las tropas venezolanas del límite con Colombia y, por ende, de la desaparición de cualquier hipótesis de guerra en Sudamérica.
Pero luego comenzó se nuevo su rally en suba. Y, así, el precio está de nuevo en alza.
El que está, también, en alza es el Euro. Los analistas internacionales esperan que el Euro llegue a 1.5450 con respecto al dólar. Un valor extraordinario.
Recordemos que en tanto el dólar pierda valor, los precios de los granos y sus subproductos tienen más posibilidades de sostenerse y, aún, de mejorar algo más todavía. Existe algo así como una relación inversamente proporcional.
Entre el jueves y el viernes 6 y 7 pasado, en plena Expoagro, se verificó una abrupta caída de los precios de la soja, luego de haber mantenido una prolongada suba.
¿Qué pasó? Se pueden ensayar muchas respuestas pero, seguramente, lo que importa es saber si, todavía, siguen las tendencias previstas antes de esta baja. Y todo indicaría que, por ahora, la cuestión continúa firme, pese al serrucho que recorren los precios.
Cuando se supo que China, para amortiguar la inflación en los alimentos, liberaría stocks oficiales de aceite, a los mercados del mundo se les cayó un balde de agua helada. Lógicamente, el precio del aceite de soja en el mercado Chino, a consecuencia de ello, tuvo una fuerte pérdida y de allí se trasladó a los mercados internacionales.
Si esta es la verdadera razón de la caída, la cosa no va a durar mucho. La taba tendría que darse vuelta cuando las autoridades chinas deban adquirir de nuevo aceite, a fin de recomponer sus stocks.
También vale tomar en cuenta que las lluvias comenzaron en esos días. Y así, para los operadores, las perspectivas de una buena cosecha, en la Argentina, se elevaron.
Sea lo que fuere, la cuestión que pesa, en serio, es la crisis hipotecaria de EE.UU. que amenaza arribar a Europa y el resto del mundo. Ello implicaría una fuerte rebaja en el crecimiento mundial y, por lo tanto, puede ser tomado por los especuladores, como una señal de alerta para los precios agrícolas.
En tanto la crisis ha ido agudizándose, gran variedad de fondos se han volcado a la venta de sus posiciones en granos en busca de liquidez y de captura de ganancias logradas. En los últimos días de la semana pasada, la presión sobre los precios por parte de los fondos fue muy aguda.
La liquidación de posiciones compradas podría explicarse por la inminente publicación, el martes 11, del informe de oferta y demanda mensual del USDA. La posibilidad de encontrar elementos bajistas habría empujado a que muchos operadores tendieran a desprenderse de sus posiciones.
Esta parece ser la verdad del momento: los fondos pueden hacer perder de vista cuáles son las reales razones para que el mercado mundial se mantenga sostenido.
Por ello, en Chicago, la rueda revela tanta volatilidad. Los altibajos son fuertes y asustan a cualquiera.
Los fondos pesan tanto en este mercado que al menor estornudo de estos la cosa se da vuelta, al menos, en el corto plazo.
Al cierre de este informe, el lunes 10, los valores de la soja disponible ofrecidos giraron en torno a $ 1060 para las fábricas. Y no se advirtieron ofertas para la soja con entrega en mayo.