De acuerdo a Goldman Sachs Group, este fenómeno durará unos tres años más, principalmente por la demanda que aún bajo condiciones económica adversas habría de continuar así.
¿Realmente es razonable esta forma de ver las cosas?
Desde esta columna nos parece que sí. Lo que no estamos en total acuerdo es con el término de tres años, por ahora parece imprudente arriesgar un período tan prolongado.
Resulta lógico que esta empresa de asesoramiento económico e inversiones, muchas de ellas ligadas a los fondos, de renombre mundial, tenga una visión tan optimista sobre el cuadro futuro, básicamente por los problemas de stocks que existen en general.
Organizaciones como ésta considerarían que las proyecciones del USDA no son claramente realistas. La producción sería menor a la que proyecta.
La verdad es que la frazada tiene un tamaño determinado y cuando decidimos
taparnos los pies, los hombros nos quedan afuera.
Y en rigor de verdad si hubiese un problema serio en el clima del mundo, la
frazada se encogería y la cosa se pondría más compleja aún.
Por ello, los futuros de soja, siguiendo a la soja siguen muy fuertes y habiendo superado el valor de u$s 515 se encaminan hacia la posibilidad de alcanzar valores próximos a u$s 520 por tonelada. Y quizás más aún…
Además, la demanda, pese a la situación mundial y a la perspectiva de recesión aguda, no afloja y China sigue dando que hablar en esta materia. El clima es cuestión seria en este país, y el que está pagando los platos rotos es, fundamentalmente, la colza. Así se agrega otro factor de presión en los precios.
El cuadro que exponemos es ilustrativo. Los valores internacionales no han dejado de subir. Desde septiembre del año 2006, se ha iniciado una cuesta arriba y, pese a las pequeñas bajas que esporádicamente se ven, la cosa sigue como para dar más aún.
Es lamentable, pero contrariamente a lo que está expresando en muchos medios, los precios en términos reales en el mercado local, de la primera mitad del año 2004, resultaban mejores, cuando internacionalmente se había alcanzado un pico que apenas era un 60% del actual.
La demanda continúa como si nada pasara en el mundo. ¿Qué pasa con la oferta?
Se viene presión estacional por la recolección de soja en Sudamérica. Pero el mercado no muestra signos muy agudos de temor por una pronunciada caída en los precios.
Las perspectivas de producción ahora son mejores pues las lluvias cambiaron el panorama, sobre todo en Buenos Aires y la región núcleo productiva.
Mientras el dólar siga perdiendo valor en términos de las principales monedas, sobre todo de las de Asia, la soja tendrá un determinado piso.
En medio del temor y la recesión, los operadores de los fondos pueden jugar a favor de la soja. Frente a otras alternativas, los commodities agrícolas parecen mostrarse más firmes.
En el mercado local, los valores de la soja disponible, al cierre de este informe, el 25 de febrero, anduvieron en torno a $ 1110 con descarga hasta determinadas fechas para las fábricas.
Las fábricas operaron para la próxima campaña sobre un valor próximo a u$s
330 con entrega en mayo mientras que los exportadores pagaron hasta u$s 333.
No parece que estemos por empezar la cosecha…¿no?