De acuerdo al USDA, la producción mundial de maíz será de 766,2 millones de toneladas. Del total que se produce, EE.UU. se lleva más del 40%. Este país levanta cerca de 332 millones de toneladas.

En orden de importancia, le siguen China con 145 millones de toneladas, Brasil con 50 millones, la EU-27 con 47,5 millones, México con 22,5 millones y la Argentina con 21,5 millones.

La Argentina no parece ser un grande. Pero sí lo es en el comercio mundial pues se trata de un importante exportador.

El consumo a nivel mundial superaría el volumen de 770 millones de toneladas.

Por lo tanto, los stocks quedarían en tan sólo poco más de 100 millones de toneladas. En rigor, serían casi 102 millones de toneladas para fines de la campaña actual.

Este es un volumen para preocupar pues así la relación stock sobre utilización sería de apenas 13,20%. El año pasado esta relación llegaba a casi 15%.

En tanto en la Argentina, seguimos jugando a la mancha. El mundo necesita maíz y nosotros estamos en el limbo.

Lo que pasa parece más una descripción de Maquiavelo que una realidad cotidiana. Gracias a los rumores de un aumento en las retenciones, los precios del maíz en el mercado doméstico cedieron. ¿De dónde salen? ¿Quiénes salen benerficiados?

La cosa es que estamos inmersos en una de las tantas páginas del famoso El Príncipe. Se tira un chisme y el mercado responde.

Por suerte Chicago pateó a favor en el maíz y los precios levantaron los días viernes y jueves, 14 y 15.

Si hablamos de algo más estructural, el tema está delicado en lo que hace a existencias y así los precios deberían mantenerse sostenidos.

Claro que no es algo que vaya a seguir pasando. Es posible que, a partir de ahora, se separe un poco el precio local del internacional. Y así veríamos crecer la brecha.

La razón es simple. El avance de la cosecha va a comenzar a presionar hacia la baja de los precios, al menos en lo inmediato.

Frente a una cosecha inminente, los compradores se hallan, más bien, sentados a la vera del camino; están mirando pasar las cosas, sin participar mayormente. Los negocios son escasos. Y así los precios forward se encuentran pinchados.

Hoy, al cierre del este reporte, el mercado se hallaba así: la exportación en $ 470 con descarga inmediata y para la entrega en marzo/ abril en u$s 148.

Este año será atípico. Porque si bien estamos a las puertas de la cosecha, todos sabemos que el volumen vendrá con sorpresa.

No hay que ser muy sagaz para darse cuenta que, en primer lugar, es muy posible que, pese a la mayor superficie implantada, tengamos un volumen inferior al del año pasado y, en segundo lugar, que la demanda por mercadería argentina se halla -para decirlo en términos cotidianos- “a full”.

¿Qué es lo que se calcula en general? Se habla de un volumen próximo a 21,5 millones de toneladas. Algunos piensan en menos todavía.

Así las cosas, una vez pasado el tiempo inicial, los precios tenderían a mejorar la relación con Chicago. Y éste, a su vez, deberá enfrentar un cuadro de existencias muy comprometido.