Cuando todavía esperan una convocatoria formal de la mesa de ganados y carnes, para definir un nuevo acuerdo cárnico, las entidades rurales se encuentran analizando un bosquejo de convenio que se les hizo llegar desde los despachos oficiales y que ya cosecha más de un rechazo.

Básicamente, comentaron fuentes sectoriales, el paper contiene una serie de actualizaciones, de entre 8% y 10% en cuanto a precios de ganado, de la media res a la salida de fábrica y una mejora en similar porcentaje para el cupo de exportación, que pasaría de 500.000 a 550.000 toneladas anuales, al menos hasta fines de 2008.

Esas flexibilizaciones al estatus quo cárnico vienen siendo negociadas por la Secretaria de Agricultura y la industria frigorífica (exportadores y consumeros) desde noviembre pasado. Pero, aclaran los productores, nunca fue discutido de manera formal con los ruralistas.

Las conversaciones que el Gobierno mantuvo con la industria desde principios de año se volcaron en un borrador que está en poder de las cuatro entidades rurales con representación nacional (Sociedad Rural, Confederaciones Rurales, Federación Agraria y Coninagro). Los creadores de texto pretendían que esta misma semana se firmara el convenio, para reemplazar al que caducó a fines de diciembre.

Es más, entre los industriales había hasta ayer cierta expectativa de que el objetivo oficial se cumpliera en tiempo y forma. Alimentaba ese optimismo la reciente paralización de la entrega de los permisos para exportar cortes vacunos.

Los ROE se paralizaron de manera total desde el martes, lo que hizo prever la inminencia del nuevo acuerdo sectorial.

Sin embargo, antes de poner la firma, las entidades rurales hicieron un análisis de la letra chica del borrador, en el que detectaron varias señales de alerta, que requieren "un estudio más pormenorizado" para luego "tener una nueva discusión con la industria y con Agricultura", indicó un dirigente.

Los precios de la discordia

Los puntos del borrador que más preocupan y generan malestar entre los ganaderos están relacionados con la insistencia oficial de fijar precios de hacienda, la carne a la salida de fábrica y los cortes populares.

Es que, enfatizan, es ilógico firmar un acuerdo si en la práctica el convenio de mayo pasado nunca se cumplió en un 100%.

Si bien consideran que deben mantenerse los valores de los cortes populares, desde la producción cuestionan que los aumentos que se autorizarían para la carne a la salida de planta se ubicarían por debajo de los valores que rigen en la actualidad a nivel mayorista.

Distintos actores de la cadena admiten que los precios a salida de planta subieron desde principios de año más que el 10% de suba que se prevé autorizar. Y sostienen que convalidar esa mejora hará que los minoristas vuelvan a remarcar los precios al mostrador.

Pero el mayor malestar ganadero se relaciona con la inclusión del novillo de exportación entre las categorías bovinas para las cuales se establecerían valores referenciales, tal como ocurre con los precios de los animales para consumo interno.

"Cómo me van a obligar a que el novillo de exportación lo venda a $ 6,2 (en gancho), que es menos de lo que me pagan hoy, cuando la Hilton está u$s 17.000 la tonelada", se enfureció un ganadero.

Esos cuestionamientos del campo, sumados a la convicción de la producción primaria de que debe discutirse un horizonte de largo plazo para la actividad e implementar un plan ganadero eficiente, dificultan que el convenio sea una realidad en los próximos días. "Falta mucho que discutir y para eso tenemos que juntarnos", insistieron en una entidad.

El Cronista