El informe sorprendió a los operadores y a los analistas. Se pensaba que habría una rebaja en los stocks finales de EE.UU. Y la rebaja se dio, pero muchos más pronunciada de lo que se creía.

Ahora, el organismo proyecta un stock de tan sólo 4,35 millones de toneladas de soja 2007/2008. Esta reducción sería consecuencia de un incremento en la industrialización dentro de EE.UU.

A nivel mundial, el USDA calculó que la producción se vería reducida, básicamente por menores rindes en Bolivia, aunque tal rebaja quedaría más que compensada por una mayor cosecha de colza, girasol y algodón en el mundo.

Miremos al sur.

Respecto a Brasil, lo que preocupa son las demoras con la cosecha en Mato Grosso y Goias, por las lluvias de verano, y por el retraso registrado en la época de siembra.

De cualquier forma, no habría grandes sorpresas en la producción. Se piensa en un volumen de 60,5 millones de toneladas, algo más que lo cosechado durante el año pasado.

El USDA calcula, además, para la Argentina, un volumen de en 47 millones y 7 millones para Paraguay.

Los cálculos sobre la Argentina pueden llegar a quedar algo alejados de la realidad, si continúan las lluvias, que han mejorado el panorama para buena parte del país. Es posible que, finalmente, se alcance una producción similar a la del año pasado. Hay que ver cómo sigue la cosa. Si ello pasa, el precio puede aflojar un poco, al menos en el corto plazo.

Por ello, a partir del jueves pasado comenzó a notarse una mayor cautela a la hora de comprar soja por parte de los exportadores y los industriales.
Sea lo que fuere, la realidad es que los granos, y la soja obviamente, también, continúan con fundamentos alcistas por el salto en la demanda a raíz de los incrementos en el consumo humano, en los países asiáticos, por el mayor uso de biocombustibles y, además, por las compras de los fondos para evitar los costos de la devaluación del dólar y la inflación.
Claro está: sobre esto no hay nada escrito. El futuro presenta incertidumbres. Son incertidumbres que se sustentan más bien en el largo plazo. No es algo que preocupe mucho en el corto.
La crisis muestra amenazas. Una es la posibilidad de que caiga el consumo de energía y en tal caso, el de biocombustibles. Otra es la, por ahora remota, pero posible caída en la capacidad de compra de China.
Mientras pasa el tiempo, la constante será el serrucho de los precios. Paciencia, entonces…
Al cierre de este informe la cosa estaba así: los valores del disponible rondaban en $ 1070 con descarga hasta determinadas fechas, para las fábricas y para la oleaginosa de la próxima campaña en u$s 310, por tonelada, con entrega en mayo