La soja sigue de parabienes. Hay sobresaltos, obviamente, pero la tendencia continúa en alza.

La demanda mundial está firme, pese a todos los contratiempos que presenta la economía de EE.UU.

La gran aspiradora asiática sigue funcionando. Según Oil World, las importaciones combinadas de poroto y harina de soja de los principales compradores de Asia han crecido notoriamente.

China es la palanca de este extraordinario aumento.

Por ello, no es difícil de comprender que la cosa siga tan firme. La soja sube sostenida por la suba del aceite y las compras de fondos de inversión.

Miremos lo que sucede en el mercado argentino. Los valores de la soja disponible están próximos a un nivel de $ 1150 para las fábricas. Las ofertas de las fábricas y de la exportación de la producción de la actual campaña ronda en u$s 320 con entrega en mayo.

¿Qué tal?

Desde hace unos treinta días o más, se nota que el mercado local va abriendo una brecha con el internacional.

Está clara que el precio viene subiendo. Pero la brecha se da porque lo que sube en forma más pronunciada es el precio disponible en el mercado doméstico.

Evidentemente, los compromisos de venta al exterior presionan sobre el mercado nacional y acentúan la diferencia en el crecimiento de los precios.

Las industrias locales, en tanto continúan competiendo con los exportadores de granos de soja, dando otro acicate más a la suba en el disponible.

En tanto las lluvias han mejorado el cuadro. Pero la realidad es que no han sido lo suficientemente elevadas como para normalizar la situación.

El volumen de las lluvias resultó bastante mayor al esperado y así se dio vuelta la taba pesimista y el cuadro de producción ha mejorado sustancialmente. El agua caída ha logrado disminuir el impacto productivo ocasionado por “La Niña”.

Donde habría un daño irreversible es en buena parte de los lotes de segunda en el oeste y sur de Buenos Aires.

La cuestión es que la producción habría bajado alrededor de un 8%-10% sobre la estimada al inicio de la campaña.

Por ello, la cosa sigue firme, ya que la Argentina es un importantísimo jugador en el mundo.

Siendo así el esquema y dado la falta de refugios para los capitales financieros, los operadores y fondo especulativos operan sobre los futuros de soja en el CBOT. Y así los precios siguen en alza.

Claro está que la suba no va a durar siempre. Es más en algún momento, podría haber una corrección hacia la baja. No olvidemos que los fondos han sido grandes compradores de para protegerse de la inflación y de la pérdida de valor del dólar.

Por ello, es más que probable que, en determinado momento, decidan salir de los commodities agrícolas y, por lo tanto, los precios deberán sentir la presión hacia la baja.

Si ello sucede, cuando está finalizando la cosecha de Brasil, la cosa será muy visible.

Por ahora, la recolección de soja brasileña está demorada. Las lluvias en Mato Grosso y Mato Grosso do Sul son las responsables del retraso.

Además, se estima que la cosecha en Brasil va a ser buena. Es más, se calcula que sería récord, luego de tres campañas consecutivas malas.

Está bien, mucha palabra y nada concreto y usted se preguntará qué opinamos sobre el futuro inmediato.

A riesgo de caer en el error, lo decimos.

Es posible que en poco tiempo más haya una baja. ¿Por qué? Por lo explicado en relación a los fondos, por la gran oferta de Brasil y por el temor a la economía mundial. Además, continúa la sombra de un gobierno sediento de recursos. No se puede afirmar que un aumento en los derechos de exportación sea algo improbable.

Ello no quiere decir que esta eventual baja dure un largo tiempo. Pero es algo para prever.

El clima seguirá marcando el cuadro de precios… Es una obviedad pero hay que decirlo.

Quien quiera ser más conservador, habrá de tomar sus recaudos en los mercados de futuros y opciones y a término.