El menor ingreso de hacienda en el Mercado de Liniers de esta semana genera preocupación entre los carniceros de la Capital Federal y el conurbano. Ayer ingresaron 6120 cabezas en Liniers, y el índice del novillo subió 2,39% (como se informa en la página 7).
De continuar esta tendencia, para Alberto Williams, vicepresidente de la Asociación de Carniceros de la Capital Federal, la carne podría registrar aumentos de precios en las góndolas. "El mercado está muy desparejo y hace diez o quince días que no está bien abastecido", dijo Williams. Pero agregó: "De todas formas, la carne no subió en el mostrador más allá del aumento de diciembre, que fue de 10 por ciento".
Según Williams, dueño de una carnicería en el barrio de Boedo, el mes de enero no puede tomarse como base para analizar el comportamiento del mercado porque, por efecto de las vacaciones, la demanda cae en la Capital. "Sólo dentro de un mes vamos a saber cuál es la tendencia definitiva de los precios", explicó.
Semana atípica
Para el vicepresidente del Centro de Consignatarios de Hacienda, Jorge Aguirre Urreta, ésta es una semana atípica en el Mercado de Liniers. "En estos últimos dos días hubo un menor ingreso de cabezas porque las lluvias complicaron la movilidad de la hacienda", señaló a LA NACION, en referencia a las recientes lluvias en el sudoeste bonaerense y en las provincias de Córdoba y La Pampa.
El dirigente explicó que "se trata de una semana muy atípica y de un verano no convencional, porque la sequía impulsó al productor a desprenderse de su ganado y luego la lluvia dificultó su traslado".
Además, Aguirre Urreta destacó que 2007 cerró con una faena de 14 millones de cabezas, contra 12 millones de 2006. "Vemos como un factor muy preocupante el aumento en la faena de vientres", dijo, y añadió: "Esto puede hacer que, en el futuro, la oferta de hacienda caiga".
Consultado por un posible aumento en los precios, Aguirre Urreta recordó que el 31 de diciembre venció el acuerdo de precios con el Gobierno. "Se había prometido rever la política de precios durante 2008, pero todavía no han comenzado las reuniones", dijo. Opinó que el aumento de los precios debería rondar el 10 por ciento en el Mercado de Liniers, "especialmente para mantener el mercado con un normal abastecimiento en las categorías más demandadas, como la hacienda liviana de feedlot [engordada a corral]".
En tanto, en un recorrido realizado por LA NACION por diferentes carnicerías porteñas los resultados fueron desparejos y no se constató una suba generalizada en los distintos cortes de carne.
De vacaciones
Por ejemplo, en el Mercado de San Telmo, de las calles Carlos Calvo y Defensa, los vecinos y clientes de la carnicería Don Pascual no observaron aumentos en los cortes. "La carne había aumentado en diciembre, pero yo recién vengo de vacaciones y no veo que ahora valga más", dijo una señora, mientras compraba carne picada. "Entré comprar un melón a $ 10 y dos bifes con lomo a $ 14, prefiero esto último", señaló Darío Urquiza, maestro mayor de obras, de 40 años.
Juan Aguilar, que trabaja en su propia carnicería de la calle Carlos Calvo al 400, explicó que, luego de los aumentos registrados en diciembre, la carne no volvió a subir.
Hace un año Aguilar tenía un solo proveedor. "Pero ahora me proveo de carne a través de dos matarifes, y de esa forma puedo manejar mejor los precios", dijo. Cuando uno de sus proveedores intentó aumentarle 30 centavos el kilo de media res en los primeros días de enero, Aguilar dejó de comprarle. "A los diez días, el mismo matarife que había querido aumentarme el precio me llamó para decirme que no lo aumentaba", dijo orgulloso.
En cambio, el dueño de la carnicería Santa María, de la calle Rodríguez Peña y Vicente López, en Barrio Norte, explicó que, desde diciembre, los matarifes que le proveen carne habían subido el precio de la media res de 7,20 a 8 pesos el kilo. "Pero se trata de media res sin pecho, porque en esta zona nadie quiere esos cortes de carne", agregó el comerciante, de 71 años y con 60 en la profesión, y se quejó porque no le está permitido tener carne picada preparada en el mostrador. "En cambio, los supermercados pueden tener las bandejas en las góndolas", dijo, enojado.