Tanto quien oye la televisión o la radio, así como quien lee los diarios, se pone nervioso. Alguno que otro duerme mal. Y lógico es que sea así.
Las noticias son duras. Y no llevan por mal camino porque en lo que hace a mercados agrícolas, la cosa no está tan mal. Por el contrario en lo que se refiere a precios, el horizonte sigue claro.
Independientemente de la crisis global, la realidad es que, en la actualidad,
el balance de oferta y demanda de la soja no ha mejorado. Para colmo, las
perspectivas que muestra la cosecha sudamericana no son buenas.
El clima es hoy, claramente, un fundamento alcista. Por ello no deberíamos temer
caídas –próximas- en los precios. Por el contrario, resulta más probable que la
tendencia siga siendo en suba; quizás poco pronunciada, pero suba al fin….
Al analizar el cuadro global alimentario, se aprecia cómo la demanda supera
ampliamente a la oferta global. Este es un tema central.
Está bien: el análisis fundamental muestra un panorama de precios firmes. La
cuestión es saber que podrá suceder con los valores a raíz de esta crisis que no
deja de preocupar a todos.
Para que la crisis que nos golpee de lleno China tendría de disminuir sus
importaciones, la India reducir sus comprar de aceite y así otras regiones del
mundo.
No parece que ello vaya a suceder. Estos países seguirían mostrando una buena
performance en el consumo de alimentos. Los indicadores macroeconómicos revelan
que la demanda mundial habría de continuar bajo la presión de China, India,
buena parte de África y Asia Pacífico.
Además, el problema de los combustibles sigue vigente. Los combustibles no
fósiles continúan en la mira, tanto sea el biodiesel, a partir de aceite de soja
y palma, como el etanol, derivado del maíz y de la caña de azúcar.
Por otra parte, los fondos no han mostrado hasta ahora demasiado temor a volcar
sus recursos a los mercados agrícolas. Por supuesto, continúan con sus clásicos
movimientos de entrada y salida, pero a la larga no se vislumbra un vuelo hacia
una calidad superior. Y no se advierte un vuelo de esta naturaleza porque
simplemente no hay, claramente, mejores vuelos que los que se pueden hacer hacia
los commodities en general.
En definitiva y contrariamente a lo que se está publicando los valores actuales,
en términos reales no son claramente superiores a los registrados en los mejores
tiempos de la soja. Cuando se hacen comparaciones no se toma en cuenta la
inflación internacional que es considerable.
Así las cosas, no deberíamos temer, ni mucho menos caer en pánico. Donde sí
tenemos motivos de preocupación es en los rindes, que amenazan caer
sustancialmente. Este año no ganaremos por rendimientos sino por precios. Y por
ello, en este campo de la actividad, deberemos poner toda nuestra atención.
Es un año para graduarse de ingeniero comercial.