El objetivo es abastecer el mercado interno y externo sin ocasionar una tensión en los precios al consumidor. Para ello, el empresariado del sector plantea una combinación de mejoras en la productividad, incrementos en el stock ganadero, inversión en la industria frigorífica y recomposición de precios relativos. También reclaman créditos blandos.
Un mecanismo de subsidios orientado a los frigoríficos permitiría impulsar la
productividad en el sector primario cárnico y apuntalar una reconversión de la
industria para abastecer al mercado interno y externo sin ocasionar una tensión
en los precios al consumidor, según la Cámara de la Industria y Comercio de
Carnes (Ciccra).
En el informe “Perspectivas del mercado de carnes en la próxima década” —trabajo
elaborado por Ciccra con la colaboración del ex viceministro de Economía Jorge
Todesca— la entidad analiza la perspectiva del sector a mediano plazo y plantea
“cambios que sería necesario emprender”.
PRECISIONES. El trabajo plantea una combinación de mejoras en la
productividad, incrementos en el stock ganadero, inversión en la industria
frigorífica y recomposición de precios relativos, “realistas en términos tanto
de la historia productiva del sector como de promover un balance en el uso de la
tierra, que no confronte con la rentabilidad relativa del sector agrícola y que
aliente un proceso de inversiones en toda la cadena”.
Según el informe, la demanda interna pasaría de las actuales 2,6 millones de
toneladas a 3,0 millones en 2017, sobre la base de tres proyecciones de
crecimiento de la economía, aumento del ingreso per cápita y recomposición
razonable de precios relativos.
En tanto, la demanda externa se considera una participación de entre 10 y 15 %,
que equivalen a una producción para el mercado externo que pasaría de las
actuales 566.000 toneladas a 1 ó 1,6 millones.
ASVERTENCIA. Según el informe, con los actuales índices de
productividad del sector ganadero —una tasa de extracción de 23,5 % y un peso
promedio de faena de 226,4 kg— satisfacer la demanda total requeriría contar en
2017 con un stock ganadero de entre 77 y 87 millones de cabezas. “Este camino es
inviable dadas las condiciones de rentabilidad relativa en el uso de la tierra”;
en cambio, afirma, “si la productividad se eleva a una tasa de extracción de
entre 28% y 30 % y el peso promedio a entre 230 y 240 kilogramos los
requerimientos de incremento en el stock ganadero disminuyen sensiblemente”.
En el caso de que se obtengan las mayores mejoras de productividad, dentro de
los rangos planteados, el stock necesario oscilaría entre 57 y 64 millones de
cabezas, “un nivel factible de alcanzar”, estimó el trabajo.
Para ello, propone mejorar el financiamiento al sector mediante líneas de
crédito para la modernización del sector frigorífico y la mejora de las
condiciones higiénico-sanitarias, industriales y de proceso e instrumentar un
sistema de subsidios que estimule la operación en cuartos.
Asimismo, apunta a crear un mecanismo de compensación que permita a la industria
frigorífica recibir el diferencial de precios resultante entre el nivel que se
fije para las ventas al mercado interno y el precio pagado por los industriales
al productor primario de animales con destino a faena.
“Esta medida permitiría garantizar el abastecimiento de carne para consumo de la
población a precios accesibles estimulando a la vez la producción primaria”,
concluyó la entidad.
CRA cuestionó la “perversa y dañina” política oficial
Los productores nucleados en Confederaciones Rurales Argentinas (CRA)
advirtieron que la “crisis ganadera” que sufre el país es consecuencia de la
“política perversa y dañina” que impulsa el Gobierno nacional para el sector.
Según la entidad, esta situación ““afecta a los productores y también a miles de
trabajadores, que ven peligrar” sus empleos.
CRA sostuvo que “los 277 operarios despedidos por la industria frigorífica la
semana pasada son sólo la punta de un iceberg: de continuar con esta política
perversa y dañina para con la ganadería, los principales perjudicados serán los
consumidores, porque la producción nacional no estará en condiciones de
satisfacer la demanda interna”.
“No basta con controlar el precio, urge tomar una serie de medidas concretas
para fomentar la producción y asegurar el abastecimiento interno en el mediano
plazo”, consideró la entidad, en un comunicado.
CRA indicó además que el crecimiento de la faena registrado en los últimos meses
“estuvo explicado totalmente por la mayor matanza de hembras”.
En ese sentido, puntualizó que entre enero y noviembre últimos “las hembras
mantuvieron una participación de 47,2 por ciento sobre la faena total,
estableciéndose como la cifra más alta para el período considerado desde 1990
hasta la actualidad”.
“Estamos convencidos de que este tristemente célebre récord de matanzas de
vientres trae aparejado una menor producción de carne, desaparición de puestos
de trabajo, y un achicamiento de la economía nacional”, añadió.
CRA estimó que para abandonar este panorama es necesario “una modernización del
consumo, dividir la res de acuerdo a las necesidades de la demanda y no dejar de
exportar ni las menudencias, ni las vacas conserva, ni los cortes traseros de
alto valor”.
“Estos cortes exportados alientan la producción de carne y permiten garantizar
un mayor abastecimiento de carne destinado al consumo masivo y popular”,
enfatizó.