Lamentablemente las mismas solo dejaron magros registros en una zona que como otras de la región pampeana demanda precipitaciones en forma perentoria. La actividad se potenció sobre la franja central y las coberturas nubosas alcanzaron vastas extensiones con un desarrollo vertical muy importante. Esta fuerte presencia nubosa solo se tradujo en precipitaciones de importancia en el este centro y noreste de ER, sur de Corrientes y en zonas del NOA.

Esta descripción permite concluir que la distribución de precipitaciones continúa siendo caracterizada por una fuerte irregularidad, quedando en muchos casos postergados vastos sectores agrícolas. En esta oportunidad no hay reportes de lluvias de importancia en CB, la mayor parte de SF, LP y BA, afianzando el difícil panorama para la normal evolución de la campaña agrícola.

Por otra parte, y acompañando el magro comportamiento de las precipitaciones de los últimos dos meses, las reservas de humedad muestran niveles que no constituyen ninguna garantía para el exigente período que deben enfrentar los cultivos de verano.

Ante un panorama pluvial como el actual son las reservas de humedad las que salen a sostener el buen estado de los plantíos. Justamente ese es el punto, el balance hídrico de la región pampeana comienza a dar argumentos que consolidan un escenario de riesgo aumentado para el inicio de la etapa de floración de la soja. El maíz ya acusa pérdida de potencial y actualmente se discute cual será el piso al que caiga la producción de este año. Hay consenso en que la pérdida mínima será de dos millones de toneladas. Es decir, el desfavorable entorno climático ha consumido rápidamente el lógico aumento de la producción que establecía el incremento del área sembrada.

El panorama es muy complejo para maíz. En zonas muy diferenciadas la campaña mostrará rendimientos normales. A nivel regional este cultivo evidenciará perdidas de potencial. Revertir esta situación exige precipitaciones del orden de 100 mm, las cuales no se prevén para el corto plazo, salvo en forma muy localizada. De no mediar precipitaciones, el girasol puede estar padeciendo una situación similar en los próximos diez días.

La soja parte de condiciones adecuadas, pero sin demasiado margen. También demanda lluvias en forma perentoria para que no se concrete el alto riesgo de sequía que podría imponerse en momentos de floración. La segunda quincena de enero y los primeros días de febrero definirán el paso de esta oleaginosa.

Los próximos días transcurrirán con posibles lluvias sobre CB y el norte de SF. Las mismas tienen bajas probabilidades de llegar al norte y centro de ER, sin que haya posibilidades de que las mismas bajen hacia la provincia de BA y LP. UN nuevo período con cierta posibilidad de lluvias se insinúa recién a partir del jueves próximo. Al menos las temperaturas no serían tan rigurosas en este período. Recién desde el lunes se iría instalando un crecimiento destacado en los registros térmicos y es posible la vuelta del ambiente riguroso que dominó gran parte de la primera quincena de enero.

Por CCA - exclusivo para Agrositio.com