La relación del precio del maíz respecto al de la soja y el trigo sigue recuperándose pero, todavía, tiene un buen trecho por delante para alcanzar la relación histórica.

La demanda de biocombustibles se halla traccionada por las industrias del maíz y de la caña de azúcar, y ella promete nuevas mejoras en los precios internacionales.
Para muestra sólo falta un botón: se estima que el gobierno de EE.UU. aumentaría el uso obligatorio de maíz para el año 2012. Según la nueva disposición la utilización de etanol pasaría quintuplicarse.

¿De qué se trata exactamente? En rigor el senado estadounidense acaba de aprobar una disposición por la cual todas las automotrices “deberán fabricar autos, camionetas y vehículos deportivos que consuman un litro de gasolina por cada 15 kilómetros en los próximos 13 años, una cifra que representara un aumento de eficiencia del orden del 40% con relación a los estándares actuales” (información de la BCR).

A partir de esta disposición se estima que el consumo de etanol alrededor de cinco veces lo que hoy consume.

El etanol está de parabienes, entonces, sobre todo ahora que el barril de petróleo se encuentra por encima de los 90 dólares. Mientras el petróleo esté por arriba de este nivel, la demanda por etanol será alta.

Mientras esta situación tan alentadora camina por el andarivel internacional, la que se desliza por el local es completamente distinta. Por ello, el precio doméstico en el disponible está tan lejos del precio internacional. Ya lo sabemos todos pero vale la pena recordarlo, no por masoquistas sino por la importancia de estar concientes sobre dónde caminamos: el registro de exportaciones sigue cerrado y ello impide que la formación de precios reciba la influencia benéfica del exterior.

Así los exportadores no están tentados a cerrar negocios y no compran en el mercado interno.
El sector exportador ha comprado hasta el momento algo menos de 4 millones de toneladas. Se trata de un volumen 35% menor al del año pasado para esta misma fecha.

En medio de esta atmósfera enrarecida por las medidas oficiales, existe también la preocupación por el clima. Si bien ha llovido en las regiones más productivas, ellas no han sido suficientemente cuantiosas como para dejar tranquilidad y, además, han quedado zonas sin agua.

Así, estamos mirando al horizonte y viendo los pronósticos. Porque este es un tiempo crucial.

La superficie total con maíz andaría cerca de 4 millones de hectáreas, es decir casi un 12% más que lo sembrado el año pasado.