El mes pasado un empleado registrado a tiempo completo podía con su salario adquirir la totalidad de la canasta básica total (CBT) de subsistencia, esto es la que incluye no sólo los alimentos esenciales, sino también los servicios elementales para él y su familia integrada por esposa y dos hijos menos, y quedarle un resto para mejorar en algo su calidad de vida de $66,63, de acuerdo con los datos de la Dirección Nacional de Política Macroeconómica del Ministerio de Economía.
Esa cifra discrepa en más de 55 pesos a la que ayer informó el INDEC, porque para el caso de una familia tipo estimó el valor de la CBT en $948,90, mientras que el salario mínimo vital fue elevado en octubre de 900 a 960 pesos.
Y si bien entre la población pueden existir notables diferencias de percepciones en torno a la real variación de esa cesta básica de bienes y servicios, ningún economista ha llegado a calcular que entre septiembre y noviembre acusó una suba igual o mayor al 6,66% en que lo hizo el salario mínimo. Es decir que, al menos en el sector más bajo de ingresos registrado, se ha verificado una mejora del poder de compra, y eso en alguna medida se corresponde con el buen humor de gran parte de la población vinculada a esa franja.
Abandonaron la escalera
Ese fenómeno no es reciente sino que ha formado parte de la política de mejora de la distribución del ingreso que intentó el presidente Kirchner, habida cuenta que desde que asumió en mayo de 2003 hasta el presente el salario mínimo vital fue elevado en 390%, es decir que casi se multiplicó por cinco, de $200 a $980 que rige desde el 1 de diciembre del corriente mes.
En ese período, el valor de la canasta básica total para una familia de 4 miembros, dos adultos y dos menores, aumentó según las mediciones del INDEC apenas 46,5%. De los cuales 12,9 puntos correspondieron a los primeros 11 meses del 2007, es decir casi 10 puntos menos que la actualización de los salarios.
Pero no todos los sectores asalariados, como los de más altos ingresos, cuyo promedio más que duplica al mínimo vital y móvil, como, los que se encuentran en el segmento más rezagado, como es el que el reciben los trabajadores no declarados o informales, se ha verificado semejante mejora del poder de compra.
Eso explica que pese acumularse cinco años de crecimiento de la economía a tasas "chinas" no se han evidenciado notables progresos en la distribución del ingreso, entendida no tanto por el reparto de la riqueza generada entre los sectores de la producción, sino por la brecha entre los que más y menos ganan. Esa es una de los desafíos que se ha propuesto enfrentar la presidenta electa, a partir del lunes próximo.