Si los precios internacionales siguen firmes y no hay cosecha de por medio, ¿cómo es posible que hayan bajado tanto los valores futuros de la soja en el mercado local?
Es una buena pregunta. En buena parte, sencilla de contestar.
La estrategia gubernamental sigue el mismo derrotero de los últimos años. Amenazar y controlar. Estas son las dos patas sobre las que se apoya para recaudar y reducir precios internos.
Ahora bien, como todos sabemos, sólo los humanos podemos operar sobre tan sólo dos puntos de sostén. Aún los monos se apoyan en sus manos.
¿Qué queremos significar con ello? Pues bien, es lógico que este sistema de “amenazas y controles” funcione de acuerdo a los objetivos gubernamentales y le brinde resultados, inmediatos al menos. Pero, como se basa en tan sólo dos patas, cuando lleguen fuertes vientos o movimientos de tierra habrá que ver lo que sucederá… ¿qué pasará?
Obviamente, la estrategia sirve para el momento y, lamentablemente, acá los perdedores son los miembros del eslabón agrario.
Tan pronto pase un cierto tiempo, la cosa puede cambiar y volverse en contra de los autores de la estrategia.
Desde hace unos días, el proyecto que modificaría el régimen de declaraciones juradas de ventas al exterior de productos agrícolas está afectando el mercado doméstico, y ello se advierte en la baja de precios.
La Cámara de Diputados ya sancionó el proyecto de ley por el que los exportadores deberán pagar las retenciones con aumento por las ventas al exterior que habían declarado antes de que se decidiera el incremento.
De quedar la ley totalmente promulgada, una vez aprobada por la Cámara de Senadores, los exportadores que hubieren declarado ventas antes de la suba de los derechos de exportación, vigente desde el 14 de noviembre pasado, para no pagar el alza, deberán ahora demostrar que habían adquirido la mercadería antes. Caso contrario, estarán obligados a hacerlo.
Esto modificaría el modo en que se comercializaba la cosecha -principalmente, la de soja-, y el Gobierno pasaría a tener un ingreso adicional próximo a U$S 500 millones. Una buena suma.
El cuadro actual, entonces, está signado por la incertidumbre en una actividad que se maneja con márgenes de tiempo amplios. Como la soja es el grano más comercializado, lógicamente, resultó ser el gran afectado. Casi 20 dólares es el monto que las operaciones de soja perdieron por tonelada. Se trata de una caída abrupta ¿no?
La soja futura ésta atada a la incertidumbre que genera el nuevo cambio en el régimen de declaraciones juradas de ventas al exterior que está por aprobarse.
El cuadro internacional sigue siendo de precios en alza. En Chicago, el sostén de los precios viene de la mano de las condiciones climáticas secas en la Argentina y Brasil. En la Argentina, por ejemplo, hay soja sin sembrar y semillas bajo tierra que no emergen, por falta de humedad.
Por ello, hoy día 6 de diciembre, pese a que hubo alzas en los valores futuros en el mercado de referencia, los precios locales siguieron planchados. El disponible operó sobre una valor próximo a 830 pesos con descarga inmediata. La mercadería de la próxima campaña siguió su derrotero pesimista: las fábricas de Timbúes y San Martín pagaron 235 dólares por tonelada.