La temperatura superficial del mar en el Pacífico Ecuatorial Central, mostró apartamientos que por momentos superaron los 1.5°C por debajo de los valores normales. Este enfriamiento fue más pronunciado sobre las costas de Sudamérica, llegando a presentarse apartamientos negativos de más de tres grados centígrados.
La intensidad actual y las proyecciones que muestran los modelos, tiene características similares al prolongado evento que sucedió a El Niño 97-98. Entre agosto del 98 y febrero de 2001, condiciones La Niña (de intensidad débil a moderada) prevalecieron en el Pacífico Ecuatorial. Si bien actualmente los pronósticos no muestran una persistencia tan prolongada del actual evento, el mismo crece como indicador contrario a la buena distribución de lluvias sobre sectores del sudeste de Sudamérica.
Cabe destacar que desde entonces, febrero de 2001, no hubo ningún evento frío que haya influenciado el patrón pluvial de las regiones agrícolas del este de Sudamérica. Los eventuales enfriamientos que se dieron en la zona fueron esporádicos, de baja intensidad y consecuentemente incapaces de influenciar la circulación atmosférica de manera destacada.
En esta época del año el flujo del norte favorece la entrada de masas de aire con alto contenido de humedad. Este patrón de circulación no ha funcionado en noviembre. Las precipitaciones se generan a partir del remanente de humedad que se recicla en la región pampeana. La escasez de humedad afecta la formación de sistemas convectivos. Estos mecanismos generalmente complementan las lluvias frontales, acumulando registros que superan los 100 milímetros en la mayor parte de las zonas agrícolas. Muy posiblemente esta cantidad de lluvia constituya el techo al que pueda aspirarse durante el mes de diciembre y con una distribución espacial irregular.
Actualmente y de acuerdo a este análisis, los indicadores de escala global y los de escala regional están sumando en un sentido favorable como para sostener un patrón pluvial disminuido.
Los enfriamientos que prevalecen sobre el Atlántico y el Pacífico sur, tenderían a mantener un funcionamiento irregular de la circulación del norte. También constituyen un factor a favor del mantenimiento de las temperaturas medias por debajo de los valores normales. Las condiciones de humedad escasa y cielos despejados favorecen la variabilidad térmica y la ocurrencia de extremos.
CONCLUSIONES
• Un evento La Niña de intensidad moderada se haya instalado y no cederá durante la actual campaña de granos gruesos. Este indicador, condiciona la normal oferta de agua durante el verano en Córdoba, San Luis, La Pampa y noroeste de Buenos Aires. Otros sectores de la región pampeana no tienen una señal tan clara. Es decir, no necesariamente la presencia de La Niña marca una tendencia hacia lluvias escasas.
• Las entradas de aire con alto contenido de humedad desde el noreste están siendo muy esporádicas. Mientras esta situación no cambie, se afianza un escenario donde las lluvias normales pueden considerarse como techo sobre el este de la región pampeana.
• Mientras que la presencia de La Niña difícilmente se modifique a lo largo del verano y principios de otoño, la entrada de humedad desde el noreste puede tener oscilaciones que genere períodos temporarios donde la oferta de agua mejore, fundamentalmente sobre el este. Consecuentemente, el monitoreo de este factor regional es el que permitirá detectar los pulsos húmedos a lo largo del verano.
Por CCA - exclusivo para Agrositio.com
