Luego de un invierno muy riguroso, sobrevino un bimestre de precipitaciones abundantes que definieron un escenario propicio para el desarrollo de los trigales y la siembra de granos gruesos. Lo que va del mes de noviembre estuvo lejos de dar continuidad al beneficioso clima de octubre. Las condiciones ambientales predominantes han sido típicas de comienzo de septiembre y esto ha repercutido de manera destacada en la oferta de agua.

Actualmente transitamos un período inestable que puede dejar lluvias generalizadas, las cuales difícilmente basten para sumar los registros necesarios para lograr el patrón normal del mes. Las reservas de humedad son suficientes como para que los trigos concluyan su ciclo en el núcleo del norte y los maíces se desarrollen en sus primeras etapas. Sobre el núcleo del sur las lluvias previstas bastarían para acompañar la demanda de los trigos que están espigando, sin dejar de mencionar que las heladas han provocado daño en la zona de mar y sierras, condicionando el potencial de rendimiento de esta importante región.

Entrando al mes de diciembre el maíz es el cultivo que gana protagonismo. Si bien las siembras mas tempranas fueron dificultosas a causa de las bajas temperaturas, igualmente muchos lotes ingresarán en el período de floración a partir de mediados de mes. Considerando que las reservas de agua útil han decrecido a lo largo del mes de noviembre, el cultivo ingresa al período crítico con un menos margen de humedad que el que se proyectaba desde finales de octubre.

Puede decirse que si bien la humedad superficial se ha visto afectada por la falta de lluvia, las plantas bien desarrolladas no tienen problemas para extraer el agua en profundidad. Recordamos que en muchos sectores de CB se ha hecho común en los últimos años la siembra de ciclos tardíos. Dichos maíces recién comenzarían a sembrarse en cuanto la disponibilidad de agua en superficie sea adecuada. Es evidente entonces, que esta práctica también requiere una mejora perentoria en la oferta de agua, principalmente en el norte de CB.

Con precipitaciones normales el panorama para el maíz es igualmente ajsutado. Esta perspectiva se sostiene en el hecho de que las reservas actuales trasladan un déficit al inicio de período de floración. Las lluvias normales impondrían un paso satisfactorio para el desarrollo de las plantas, comportamiento que igualmente podría definir zonas donde las sementeras sufran estrés hídrico.

De no experimentarse una mejora en la incorporación de humedad en las próximas semanas, la distribución de precipitaciones de diciembre continuará siendo irregular. En cualquier caso, no se plantea un paso aliviado para el momento en que este cultivo ingrese al período de floración.

Por CCA - exclusivo para Agrositio.com