¿Qué está pasando?
Muchos operadores internacionales calculan que la organización mundial del petróleo (Organization of the Petroleum Exporting Countries, OPEC) incrementaría la producción de petróleo en el corto plazo.
Ello presiona, obviamente, sobre las cotizaciones de todos los mercados del etanol y, consecuentemente, del maíz.
A su vez, esta posibilidad asusta a los que están comprados. La presencia de posiciones compradas especulativas induce a las ventas y los precios, a resultas de ello, tienden a plancharse.
Pero ésta no es la única razón. La cosa no es tan fácil…
El esquema de exportación sigue en la esclavitud: no se puede vender maíz y así los exportadores continúan comprando y acumulando mercadería a la espera de una reapertura del registro. ¿Cómo no se va a planchar el mercado en tales condiciones?
Y el futuro no es nada claro. No se sabe de intenciones inmediatas para reabrir el registro. Lo curioso es que el saldo exportable podría ser mayor a consecuencia del volumen obtenido de la cosecha vieja y de las perspectivas para la próxima.
De acuerdo a la BCR, las compras 06/07 totaliza un volumen de 16,8 millones de toneladas. Es decir que los exportadores cuentan con aproximadamente 17 millones de toneladas y sus ventas efectivas apenas llegan a13.50 millones.
El cuadro que sigue muestra cómo ha ido evolucionando la exportación a lo largo de este año y de los tres anteriores. Allí puede advertirse la desaparición del maíz.
Otra cosa que se ve claramente es cómo, a partir de marzo exclusive, en todos los meses subsiguientes los embarques superan a los volúmenes del año previo.
Vamos al gráfico:
Ya no se aguardan embarques significativos. En los registros pasados, los volúmenes eran considerables y, así, con la ausencia del maíz argentino, en los mercados internacionales, los competidores están de parabienes. Somos los hermanos latinoamericanos… para Brasil.
Con la nueva política de derechos de exportación queda remachada la cosa: ahora es más que probable que Brasil pase a ser el segundo exportador mundial de maíz, después de EE.UU., con cerca de 11 millones de toneladas para este año.
De esta forma se irá consolidando el eje productivo de etanol Brasil – EE.UU. Tal como sostiene el economista Marcel Lascano, se va consagrando la nueva estrategia para contrarrestar la vulnerabilidad petrolera de la gran potencia sobre la base de acuerdos bilaterales entre ambos países, donde se destaca la inteligencia del socio del MERCOSUR.
No olvidemos la importancia de Brasil en la producción de azúcar y ahora –con la ayuda indirecta de la Argentina- en la producción de maíz, ambos insumos necesarios para elaborar etanol. Así, Brasil pasa a ser una pata central de apoyo para EE.UU. en su esquema maicero.
Brasil no anda con vueltas y cuando algo le conviene no le interpone elementos ideológicos y por ende camina con sentido práctico. Lo vemos en su papel frente a Cuba e incluso frente a Venezuela.
Señores: Brasil será el gran exportador de maíz en pocos años más. Y nosotros… ¿estaremos pensando en el precio de la polenta?
Somos buenos vecinos. Les dimos el negocio de la carne a los uruguayos. Y ahora el del maíz a los brasileños.
Ya que estamos, ¿por qué no damos el negocio del vino a los chilenos?