Los derechos de exportación, tal como se venía hablando, subieron… y mucho.
Lo que al agricultor más bronca da, seguramente, es la forma en que son excusados. Las autoridades brindan justificaciones irritantes.
Vamos a los derechos de exportación de los granos de la soja y de los subproductos ¿Qué tiene que ver, la soja con el mercado interno? Si la idea es bajar el precio de los alimentos, la soja debería estar totalmente afuera del gigante mordisco Y en lugar de 35% tendría que ser 3,5% como lo era antes.
Sólo por el aumento aplicado en los derechos, ahora, el gobierno va contar con un ingreso adicional para el año que viene de aproximadamente $1.700 millones de dólares, monto que podrá ser manejado centralmente y discrecionalmente.
Es un lindo plus para cualquier gobernante. La electa presidente del país debe estar de parabienes.
En fin para que vamos a llorar sobre la leche derramada. El tema está mas que analizado.
Lo que sí está claro es que los precios internos han acusado el golpe.
La soja es la más perjudicada por lejos. Su precio interno ha bajado alrededor de un 12%. En tanto en Chicago una tonelada de soja vale u$s 380, acá apenas llega ahora a u$s 230.
El menos afectado es el maíz con una nueva retención del orden del 25%. Antes era del 20%.
Ahora, resta esperar la apertura de los correspondientes registros de exportación, todavía cerrados. Se habla de que sería en lo inmediato. Pero, mientras tanto reina la incertidumbre y ella tiene un efecto devastador sobre la cadena agroindustrial.
Los valores de la soja disponible ahora son de $ 750 con descarga inmediata para las fábricas. Las ofertas para soja mayo 2008 están en un nivel de u$s 230.
Como los precios del trigo estaban artificialmente bajos, los valores no han cambiado. Para la exportación del trigo rondan en $ 560, con descarga inmediata, mientras que para la molinería han mejorado a $ 570.
Para el maíz, la exportación trabaja sobre $ 350 con descarga inmediata.
Este es el cuadro interno. ¿Da furia? Lógicamente: sí. Lo interesante, para no caer en la negra película interna, es mirar hacia fuera.
El mundo está bajo alerta –digamos, máxima- por la debilidad del dólar. Un dólar que cae y cae frente al euro y otras monedas, se convierte en una palanca que apuntala las subas de los granos en el mercado internacional. Ello es así porque se hace más fácil importar granos y commodities agrícolas.
Para tomar una idea de lo que pasa en el mundo financiero, recordemos que el euro hoy vale aproximadamente 1,47 dólares. ¿Se acuerdan cuando hace unos pocos años no llegaba a 0,90 dólares?
Obviamente, todo aquel que está algo despierto se alarma con el dólar. Asi, la gente huye del dólar en el mundo entero.
La economía de EE:UU. –que es la que respalda al valor del dólar- está bajo la lupa de los observadores. Ellos van tomando conciencia de los peligros que ésta presenta.
Desde hace ya unos cuantos años que EE.UU. tiene problemas y ellos se notan cada vez más. De hecho, existe una suerte de certidumbre acerca de que el cuadro futuro será peor.
Por eso el Banco Central de China ha decidido diversificar sus reservas en otras monedas, y alejarse así del dólar. Considerando el tamaño de este coloso, esta decisión no es de poco monta.
Un tema a considerar es el del pánico.
Si bien el temor se centra en el dólar, en definitiva pone en el tapete del peligro a todas las monedas. Y en tal caso, buena parte de los fondos pueden -y de hecho lo están haciendo- dirigirse a los commodities como reserva de valor.
Así están las cosas. El gobierno tiene la capacidad discrecional de redistribuir ingresos, interviniendo en los mercados y, así, hacerse de fondos para la caja fiscal.
Ahora hay que mirar para adelante y tener presente que la cuestión no necesariamente termina acá. Si los precios internacionales siguen su derrotero alcista, a las nuevas autoridades bien puede parecerles atinado aplicar otro aumento.
¿Tenemos alguna estrategia? Pensemos en algo más que defensivo. Pensemos en algo ofensivo que ofrezca alternativas para no entrar en callejones sin salida.