El dólar sigue dando que hablar. Su debilidad frente a las principales
monedas, por un lado, preocupa. Pero, por otro lado, afianza la tendencia a la
suba de valores de los granos, sobre todo los que están relacionados con los
combustibles como es el caso de la soja y el maíz.
Esta tendencia debería pronunciarse a favor del maíz dado que es muy consumido
en Asia.
Además la tendencia a la suba está sometida a la presión de las compras de los
fondos.
¿Por qué? Dado que el dólar se debilita, día a día, los operadores empiezan a
desconfiar de las demás monedas, también. Es cierto que hace rato que
abandonaron el dólar, pero ahora están comenzando a hacerlo con otras divisas.
Así buscan atesorar los fondos en cosas más físicas y tangibles. En este
recorrido, se dirigen a los futuros en el mercado de Chicago, centro mundial
para este tipo de operaciones.
La presión que ejerce la compra sobre los mercados de futuros empujan los
precios a la suba.
Y acá, el maíz juega un papel central, ya que existe una ley de promoción en EE.UU. a favor del etanol. Y los stocks y las expectativas de producción parecen quedarse cortos para la demanda que se viene.
Los precios cada vez más elevados del petróleo mejoran la rentabilidad del etanol y, por ende, aumenta la demanda de este grano. La tendencia a la suba en precios de crudo parece algo prácticamente irreversible, por lo que seguirán en pie los programas a favor de los combustibles vegetales.
Estamos en un estrecho tramo entre dos tanques de guerra, a punto de chocar entre sí. Por ello el problema de la agricultura se irá complicando.
Está claro que, año a año, se sube el consumo de carne cuya industria necesita de maíz. De China llega una presión cada vez más acentuada.
Y en medio de este panorama internacional, muy favorable para la producción argentina, siguen desatándose todo tipo de especulaciones respecto a nuevos impuestos a la exportación que nublan la capacidad creadora del sector agrícola.
Además todavía continúa cerrada la exportación. El reclamo para que el registro de exportaciones se abra, de una vez por todas, es cada vez mayor.
Con esta medida seguimos desperdiciando oportunidades y perdiendo mercados, sin lugar a dudas los mejores que, justamente, por se los mejores, resultan los más exigentes y los que no pueden entender lo que sucede en el país.
El valor FOB ronda en un nivel de u$s 196 y el FOB mínimo oficial está en u$s 172. Si hacemos un cálculo rápido sobre el FAS teórico el precio que nos daría estaría próximo u$s 133 o $405 que el gobierno establece como valor de mercado para el pago de las compensaciones. Este valor está muy por arriba de los precios que los exportadores están pagando por el cereal disponible.
Al cierre de este boletín, el mercado local operaba con una exportación dispuesta a pagar $ 360 con descarga inmediata.
En cuanto al maíz nuevo, las ofertas por entrega en marzo-abril’08 giraban alrededor de u$s 113.
Al respecto, vale destacar que el cuadro -desde la óptica de la exportación- es lamentable. Las adquisiciones que los exportadores domésticos han hecho, hasta el momento, apenas llega a un volumen de 2,6 millones de toneladas.
Se trata de un tonelaje mucho más bajo que el correspondiente al año pasado cuando las compras estaban un 25% arriba, más o menos.