Además de los niveles de existencias y de las perspectivas de producción, siguen operando con fuerza, en la formación de los precios, dos elementos centrales para la demanda. En primer lugar, la paridad internacional del dólar que cuanto menos vale mayor resulta la suba de precios.
Y en segundo lugar, el precio de los combustibles. Ahora con un nivel de 92 dólares el barril del petróleo, los precios de la soja se afirman y mucho.
Cuando uno se pregunta por qué no está cayendo su precio, dada la estacionalidad (cosecha norteamericana), la respuesta la halla en el potencial -que el mundo bien sabe- que tiene este grano como insumo del biodiesel, combustible en donde cada vez se ponen mayores esperanzas.
Las subas recientes han estado bajo el impulso del precio del petróleo y de los aceites vegetales.
Es posible que la actividad internacional se tranquilice -al menos, un poco- pues la estrategia de China sería dejar de importar todo lo que pueda; para ello recurriría a su disponibilidad interna de mercadería con destino a sus industrias de oleaginosas.
Pese a ello, hay que tomar en cuenta el comportamiento de los fondos que especulan sobre la base de una reducida relación stock-consumo mundial.
Lo que verdaderamente importa ahora es el panorama en el MERCOSUR. Se trata de que el tiempo acompañe; de ser así, la cosa se pondría más fría.
En Brasil, la siembra está retrasada en razón de la condición climática, con escasez de adecuada humedad y ello pone algún margen de nerviosismo. Pero todavía está en situación de recuperar el tiempo perdido, sin problemas.
Los actuales precios se han puesto por encima de los picos registrados en el año 2004. Son valores extraordinarios. Recordemos que en ese año, Chicago llegó a niveles altísimos por la menor cosecha estadounidense.
Al cierre de este informe (29/10), el mercado local se encontraba en un buen momento. En realidad, más que bueno. Los valores en el disponible eran de $ 835 con descarga inmediata para la industria y de $ 840 para la exportación.
Los negocios, para soja mayo 2008, giraron en u$s 242.
¿Quién se atrevía a predecir algo así hace tan sólo dos meses atrás?
En el gráfico (BCR), podemos ver la historia de los últimos cinco años. La distancia que se advierte entre los precios de Chicago y de Rosario está fundamentada básicamente por los derechos de exportación que actualmente se hallan en un 27,5%.
Mirar con serenidad el cuadro, nos puede ayudar.
Que la codicia no sea nuestra consejera, pero que, tampoco, cierta audacia falte en nuestra vida. Difícil equilibrio… ¿no?