Argentina en los últimos 17 años evolucionó en su producción de 37 a 95
millones de toneladas de grano. Paralelamente, mejoró el equipamiento, la
utilización de las cosechas y los cuidados en la poscosecha. Esto permitió
mejorar los niveles de eficiencia y se redujeron las pérdidas físicas y de
calidad de los granos en valores cuantificables del orden de los U$S 408
millones, de incremento anual de saldo exportable de cereales y oleaginosas.
Según Mario Bragachini, coordinador nacional del Proyecto del INTA Precop
(Eficiencia de cosecha y poscosecha), en su inicio (diciembre de 2003) tomó como
referencias valores de pérdidas de cosecha en ocho cultivos que, multiplicado
por área de siembra y el valor de la tonelada, indicaban una valorización
económica de las pérdidas del orden de U$S 791 millones, planteando como
objetivo reducir las mismas en un 20% por cultivo. Esto indicaba un incremento
de saldo exportable de U$S 158 millones. Luego de 4 años de trabajo, las
pérdidas aumentaron su valor a U$S 1.291 millones en 2006, debido a que se
incrementó el área de siembra de estos cultivos -pasó de 25,3 a 29 millones de
hectáreas- y a que aumentó el valor de la tonelada producida.
Concientización
“Lo realmente importante es que las pérdidas se redujeron en todos los
cultivos, porque los productores asimilaron los consejos técnicos del INTA en
cuanto a invertir en equipos de cosecha y capacitarse para regular correctamente
la cosechadora”, destacó Bragachini. Además, los hombres de campo adquirieron
conocimientos como para exigir mejores equipamientos.
Gracias a ello, el país incrementó su saldo exportable en U$S 205 millones/año,
sólo por reducción de pérdidas físicas durante la cosecha (comprobables con más
de 500 evaluaciones anuales en todo el país que realizan en el Precop).
Según Bragachini, a través del programa se logró también mejorar la calidad de
los granos que llegan a la tolva de la cosechadora (menos daño mecánico al
grano). Además, se logro mejorar la eficiencia de la flotabilidad de las
cosechadoras sobre el rastrojo de siembra directa (menos huellas), contribuyó a
que los fabricantes nacionales de cosechadoras mejoren su competitividad y
aumenten sus ventas en el mercado interno y exportaran. También el Precop
permitió mejorar la transitabilidad de las máquinas en condiciones de falta de
piso y se logró incrementar la demanda del mercado interno de cosechadoras, ya
que se pasó de 661 máquinas (promedio de 1999/2002) a 2.266 equipamientos
(promedio 2003/2006), destacó el especialista del INTA.
Dominio
La industria nacional también domina el mercado (casi un 100%) en cabezales
maiceros y girasoleros, llegando a exportar a varios países del mundo. En tolvas
autodescargables el dominio de la industria nacional es total.
Todos esos factores, muy difíciles de medir económicamente, se deben añadir como
logros del INTA.
Respecto del nivel de equipamiento alcanzado en la Argentina en el rubro
“cosecha”, sólo basta mencionar que nuestro país ocupa el segundo lugar en el
mundo en cantidad de monitores de rendimiento satelital. Esto permite hacer
mapas de rendimientos en el 20% del área cosechable; cuatro años atrás esto sólo
era posible de realizar en el 3% del área.
Otro dato importante que marca la evolución industrial argentina en maquinarias
es que, durante 2007, tres fabricantes de cosechadoras (Metalfor, Agrinar y
Vassalli) presentaron nuevos modelos de máquinas con rotor axial. Por otro lado,
las empresas multinacionales radicadas en la Argentina introducen sus modelos
“top” de cosechadoras con equipamiento “full”.
El Precop puede demostrar el resultado concreto del incremento del saldo
exportable de U$S 205 millones/año, solamente cuantificando la reducción de
pérdidas físicas que se produjeron en los ocho principales cultivos durante
estos cuatro últimos años.