Los grandes exportadores están en plena actividad porque prevén una pronta apertura de la operatoria de exportación. No olvidemos que el registro de declaraciones juradas de ventas al exterior está, todavía, cerrado.

Las estimaciones de la producción de la campaña que acaba de finalizar hablan de un volumen próximo a 24 millones de toneladas. Bastante más que lo que calculaba el organismo oficial.

De este total, hay más de 15 millones que responden a las declaraciones de compra del sector exportador.

El gráfico es claro y muestra cómo las compras han superado a las ventas. De hecho los números son evidentes: las exportaciones suman un 10% menos que las compras en el mercado interno, aproximadamente.

Además, las compras a la fecha ya están muy por encima de las correspondientes a esta época pero del año pasado. En tanto, a fines de agosto de esta año llegaban a alrededor de 15,20 millones, el año anterior apenas superaban el volumen de 8 millones de toneladas.

Pareciera que de ahora en más la plaza local por mercadería efectiva va a estar muy demandada. Sí señores, parece que los muchachos están preparándose para largarse a todo con las exportaciones. Veremos cómo sigue esto.

Por eso, los exportadores siguen comprando mayor cantidad de la que actualmente requieren con el objeto de atender sus compromisos externos en el futuro próximo.

Así las cosas, los valores actuales en el mercado doméstico giran en torno a u$s 120. La exportación paga aproximadamente $ 385 por tonelada, con descarga inmediata.

Y las perspectivas parecen muy buenas dado que el mercado internacional está muy sostenido y porque acá es probable que la superficie estimada hace unos dos meses no se alcance, mucho más ahora que la soja ha superado el valor de $730-40.
Cada vez que sube el petróleo mayor es la preocupación por la oferta de maíz ya que éste se convierte en parcial sustituto de las naftas, en su forma de etanol. Recordemos que el nuevo aumento del barril ha llevado al precio del petróleo a un valor u$s 80, lo que empuja a la iniciativa empresarial hacia la elaboración de biocombustibles.
Pocas dudas caben: la demanda para la obtención de combustibles alternativos y mayores exportaciones provocan mejores precios en EE.UU y en el mundo.

Además la pérdida de valor del dólar incentiva la demanda de la zona Euro y de gran parte de Asia con Japón a la cabeza, países a los que les resulta más barata la importación por la fortaleza de sus monedas en términos del dólar.

La inminente cosecha récord, calculada en 360 millones de tonelada, en EEE.UU y en 150 millones en China pudo haber sido el gran elemento de presión a la baja que no dejó subir con fuerza al maíz.

Pero dados los hechos descriptos, uno puede percibir que los vientos han cambiado y ahora sería, justamente, el maíz, uno de los granos con mayor potencial de crecimiento en su precio.

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