“La razón por la cual la estructura económica de la Argentina es tan vulnerable no reside en la falta de recursos naturales o humanos, sino en la ausencia de una forma particular de capital social”. Así lo indicó hoy Stefano Zamagni, profesor de Economía Política Universidad de Bolonia, Italia, durante el XVIII Congreso Nacional CREA 2007, realizado en la ciudad de Córdoba.
“La Argentina tiene hoy los mismos problemas estructurales que tenían antes de la crisis de 2002. La productividad total de los factores de producción sigue siendo muy baja con relación a otros países competidores de la Argentina”, añadió.
El politólogo americano Robert Putnam ha establecido una distinción neta entre el capital social de tipo bonding y el capital social de tipo bridging. El primero esta constituido por el conjunto de relaciones que se establecen entre personas de un mismo grupo social, con fuerte homogeneidad de valores e intereses: por ejemplo, la familia, una asociación, una pequeña comunidad de una pequeña región. Este tipo de capital social crea confianza de corto alcance. Existe la solidaridad pero solamente a favor de los miembros del grupo.
El capital social de tipo bridging, en cambio, es el que se crea cuando personas que pertenecen a distintos grupos sociales y además distantes culturalmente entre ellos, llegan a tejer formas estables de relación. Nace de este tipo de capital social la confianza generalizada, que es bien distinta de la confianza individualista de lo antes descripto. La confianza generalizada es aquella que sirve para el progreso económico y civil de un país, ya que baja significativamente los costos de transacción.
La situación en Argentina –según Zamagni– es que el bonding es muy elevado y el bridging es insuficiente. “La separación de la sociedad civil y política por una lado, y la insuficiente dotación de confianza generalizada por otro, el verdadero cuello de botella de la Argentina”, apuntó.
“Una economía de mercado no puede funcionar sin confianza, porque está basada en contratos, y los contratos no se pueden firmar si no hay confianza. Una economía con confianza de corto plazo sólo puede generar un mercado local; los países que no se desarrollan son los que no tienen confianza de largo plazo”, explicó Zamagni.
“Pero el capital social de tipo bridging no es suficiente; no basta con tener muchos puentes sino éstos no están debidamente conectados entre sí. Hoy la clave del desarrollo es el capital social de tipo linking”, comentó el académico italiano.
“El linking consiste en que la red de organizaciones de la sociedad civil (asociaciones, fundaciones, ONG, iglesias) y las instituciones político-administrativas (a nivel central o local) estén dedicadas a la realización de obras que ni la sociedad civil ni la sociedad política, ellas solas, podrían hacer. El principio regulativo de las relaciones entre estos dos tipos de sociedad es el de la subsidiariedad”, señaló.
“El modelo de Estado de Bienestar fracasó, porque no es sustentable. El nuevo bienestar social no tiene que poner el acento en las condiciones de vida, sino en las capacidades de las personas. El asistencialismo ofende la dignidad de las personas y no es viable en términos económicos. Es necesario aumentar las capacidades de las personas, para que puedan ayudarse a sí mismos”, indicó.
“En el viejo modelo de bienestar, se requería una burocracia para redistribuir. Pero en el nuevo modelo es necesario crea redes de capital social tipo linking entre integrantes de la sociedad política, económica y civil”, agregó.
“La administración pública debe admitir que ya no es capaz de brindar bienestar a todos los ciudadanos, esto no es fácil, porque requiere mucha humildad. Pero lo cierto es que por sí sola no puede hacerlo, necesita de la ayuda de actores de la sociedad económica y civil, y para esto es necesario el diálogo orientado hacia un propósito en común”, concluyó.