Las exportaciones siguen cerradas. Es increíble pero hacer contacto con el exterior está vedado. Claro que el cuadro es mejor que en el trigo ya que el maíz a diferencia del trigo, mantiene una actividad interesante en los embarques.
A nivel oficial se estima una cosecha 2006/07 de 22 millones de toneladas. Pero la realidad es que todos piensan que tal volumen es mayor aún.
En tal caso, la restricción a la exportación no tiene, hoy por hoy, mayor sentido, pues existiría suficiente tonelaje para abastecer la demanda doméstica.
Todo indica que, en tal caso, la película restrictiva está por terminar. Existe una acentuada expectativa respecto a una próxima apertura del registro de exportaciones, ya que el volumen de producción estaría por encima de un volumen de 14 millones de toneladas, según la estimación de la BCR.
Por ello, los compradores están presentes en el mercado físico, preparándose para originar mercadería.
A juzgar por las operaciones realizadas con el exterior se concentra en pocos destinos. Parece que va centrándose en tres países, que se llevan aproximadamente el 20% del total embarcado. Estos son Egipto, Malasia y Perú. Es probable que así siga la tendencia.
En medio de este cuadro de rigidez, si alguno salió ganando es la industria avícola. Esta es la realidad del cuadro de intervención.
El gran perdedor, hasta el momento, es el productor. La angustiante incertidumbre -por la escasez de varios insumos y por los precios en alza de éstos- empuja a los agricultores a optar, a último momento, por otras alternativas donde la que prima es la soja de primera.
Claro que no todo es malo. Acaba de producirse una rebaja temporal de aranceles a la importación de fertilizantes (vigente hasta el 30 de noviembre). Ello ayuda algo.
Pero la realidad es que además del ambiente de incertidumbre por las políticas económicas, el clima está jugando en contra. El problema más serio está en las temperaturas de suelo; el frío no cede y la cosa no está para nada ideal para largar con la siembra.
A su vez, la humedad es menor a la recomendable. Y el tema no se va resolver totalmente con una buena precipitación, porque la temperatura de la tierra sólo irá levantando en la medida que transcurra el tiempo y el calor caiga sobre los suelos.
Para peor los pronósticos sobre el tiempo asustan a cualquiera. Un cultivo caro de implantar, como es el maíz, no consituye una decisión fácil en este momento. Por ello, diversos reportes de la zona maicera nos revelan que muchos productores están devolviendo las bolsas de semilla para siembra.
Así está el cuadro de situación. Por ello, desde esta columna tenemos serias
dudas sobre la posibilidad de que se cumplan las predicciones sobre aumentos en
la producción para esta campaña recién iniciada. La SAGPyA estimaba un
incremento en el área de siembra del 10% respecto de la campaña anterior. El
total del área maicera llegaría, según el organismo, a 3,9 millones de
hectáreas.
Más conservador, el USDA calcula la producción 2007/08 en 24 millones de
toneladas, en una superficie de 3,2 millones de hectáreas.
La incertidumbre política y climática nos enfrentan a la posibilidad de que la
superficie ni siquiera llegue a cubrir 3 millones de hectáreas.
Sobre todo ahora que los precios del maíz están sufriendo una etapa de fuerte
volatilidad.
En los últimos días hubo pronunciadas bajas que espantaron a varios decididos a
largar tan pronto mejore el clima.
Por ejemplo, el jueves 30 de agosto, la exportación en Rosario y San Lorenzo
llegó a pagar $ 360 para el maíz con descarga inmediata y en San Martín pagó u$s
115 por la entrega en Mar / Abr’08.
No olvidemos que la semana pasada el precio anduvo alrededor de $390 (disponible).
Las bajas se atribuyen a la posibilidad de una gran cosecha estadounidense, mayor a la pronosticada por el gobierno.
Así todo, la cuestión no es grave. La producción se calcula en 771,5 millones de toneladas; y el stock final en 114,8 millones, dato que no es menor pues el año pasado se acercaba a 125 millones. Son cerca de 10 millones menos por lo que la relación stock/uso mundial quedaría reducida a tan sólo 18,5%.
En fin, este parece ser el panorama. Por ahora, se ven precios locales firmes aunque bajo la administración del señor Estado y menor producción a la pronosticada.