Los mercados están cada día más nerviosos y sensibles a la información que surge sobre el mercado de las hipotecas de riesgo en los Estados Unidos. Por eso, la recuperación duró sólo unas horas: ayer todo se desplomó cuando el banco francés BNP Paribas anunció el cierre de tres fondos con intereses en el sector de las hipotecas de riesgo. Las Bolsas de Europa cayeron y Wall Street bajó 2,83%. El impacto se sintió también en Buenos Aires, donde el índice Merval perdió 3,28% y los bonos cayeron, en promedio, un 2%.
Sucede que cada vez es más complicado para los analistas dimensionar hasta dónde la crisis del mercado de las hipotecas de riesgo (subprime) impactará en el sistema financiero del primer mundo, complicando así a otros sectores y amenazando con provocar una desaceleración de la economía estadounidense. Y más aún predecir hasta cuándo durará este nerviosismo en los mercados, donde la volatilidad parece haber llegado para quedarse.
"Todavía no tocamos fondo. Este nivel de volatilidad va a durar por lo menos hasta comienzos del 2008, aunque dependerá de los datos que se vayan conociendo", sostuvo Ezequiel Asensio, analista de Fundamentals.
La mayoría de los analistas coincide en este diagnóstico, aunque difieran sutilmente respecto de la duración de la turbulencia. Sin embargo, todos pronostican al menos varias semanas en las que el nerviosismo y la incertidumbre provocarán fuertes caídas de acciones y de bonos, como ocurrió ayer.
Para Alejandro Bianchi, analista de InvertirOnline, "el mercado hoy está buscando un piso algo más abajo. Lo que se vio la semana pasada fue sólo un escalón".
En el nivel en el que ayer se ubicó el mercado local, los bonos tuvieron importantes pérdidas de precios. Entre los títulos más golpeados estuvieron el Discount en pesos (-2,94%), el Par en pesos (-2,69%), y el Par en dólares (-2,7%). De esta manera, muchos bonos volvieron a tener cotizaciones muy similares a las que tenían dos años atrás.
La caída de ayer de los bonos empujó al riesgo país hasta los 432 puntos básicos. Y dejó en claro que la salida de capitales continúa, porque los inversores siguen vendiendo sus activos de los mercados emergentes para refugiarse en papeles más seguros, como los bonos del Tesoro de los Estados Unidos.
Esta salida de capitales tuvo ayer algún impacto en el precio del dólar, que cerró ayer en $ 3,17 en el minorista y $ 3,135 en el mayorista, sin que mediara ninguna intervención del Banco Central en la plaza cambiaria.
Al parecer, el Banco Central estuvo focalizado en bajar la tasa de los préstamos interbancarios (call money), que ayer se ubicó en 8%. Así, tras haberse ubicado en el 27% durante el momento de mayor nerviosismo, ayer el call volvió a los niveles que tenía antes de que esta turbulencia se instalara en los mercados, hace ya tres semanas.
"Es muy difícil tratar de predecir cómo evolucionará el mercado en el corto plazo, pero está claro que habrá que esperar muchas semanas para que se normalice", advirtió Héctor Scaserra, de Arpenta Sociedad de Bolsa. Todos los analistas coinciden. Y advierten que el mercado estará muy atento a cualquier dato que surja del sector de las hipotecas de riesgo en Estados Unidos.